Cuando ocurren desgracias como la que está ocurriendo en Ucrania, la solidaridad y la humanidad florecen rápidamente. En Marbella, al igual que en el resto de la Costa del Sol, se han volcado para ayudar a un país que está sufriendo la guerra y el dolor en sus carnes. Los Bomberos y la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de Marbella lo han tenido claro y se han unido porque querían ayudar de cualquier forma, como fuera. «En principio, solo íbamos a llevar camiones con el material, pero luego vimos que al bajar con los vehículos vacíos, podíamos hacer algo más. Así que contratamos un autobús para llevarlo cargado de material y regresar con 50 refugiados«, declaró el bombero organizador de la iniciativa junto a la hermandad a la que también pertenece, Manuel Lavigne.
Un autobús que salió esta misma mañana sobre las 09.30 horas y que llegará en tres días a su destino, concretamente, Varsovia. Coordinados con diferentes asociaciones de ucranianos en la Costa del Sol, traerán a personas que les indican desde dichas organizaciones y que vendrán con familias que tienen aquí. «Si todo va bien, tardaremos tres días en subir y tres días en bajar, sin tener en cuenta la climatología y los problemas que nos podemos encontrar en el camino», señaló el bombero.
En el vehículo van dos conductores de la empresa, una enfermera del 061, un traductor ucraniano y tres bomberos de apoyo, además de 5.000 kilos de alimentos, medicamentos y material para las familias ucranianas que se encuentran actualmente en el país. Delante del bus, va un coche lanzadera con tres bomberos para la seguridad.
«Llevamos una semana absolutamente frenética. Los ucranianos están muy nerviosos, se ha corrido la voz y el teléfono del parque no para de sonar para pedir ayuda. Hay que hacerlo de forma controlada», recalcó Manuel, al mismo tiempo que nos comentó que ahora mismo están pidiendo alimentos en lata para poder incluirlos dentro de la zona de guerra, además de medicamentos y comida para bebé: «Ropa ya no necesitan, según nos dicen las asociaciones».
En cuanto a las donaciones, hay empresas que se han volcado también con Ucrania y en el caso de La Cañada ha pagado el 50% del autobús, «un cargo importante». «Desde 50 a 3.000 euros. Gracias a todo el mundo porque hemos recaudado un buen dinero y hay posibilidad de realizar un segundo viaje», declaró el bombero.
Según nos contaba Manuel, harán las paradas necesarias y, tras 10 horas de viaje, se les concederá estancia para ducharse, comer y descansar, que también irá a su cargo. Además, el Fuerte Nagüeles ofrece, durante un día, que puedan quedarse las familias para descansar: «Vienen de un Holocausto, un concepto que se había perdido en Europa y aparece de nuevo. Lo hacemos con el mayor cariño y atención posible«.
«Cuando Manolo empieza a ver las noticias, decide llevar adelante el proyecto y con el apoyo de la junta y de nuestros hermanos. Le pide ayuda a sus compañeros de la asociación de Bomberos, y ellos se prestan con la humanidad que siempre les caracteriza. Al principio no sabía si llevar un camión con alimentos, después el camión no era muy factible, y ya empezó a verse el éxodo de refugiados y se le ocurrió la idea de traerlos para que tengan una vida más agradable después de todo lo que están viviendo», declaró la Hermana Mayor de la Hermandad y también mujer de Manuel, Isabel Mata, quien afirmó que es una situación que están viviendo con mucha intensidad desde casa.
Personas y familias que se han unido para dar apoyo al pueblo ucraniano y ofrecer todo lo posible para aportar su granito de arena. «En momentos así, sale la solidaridad y la humanidad, y ves que la gente es buena y que lo poco que tienen en sus manos te lo están dando para ayudar a los demás», señaló Mata.
Nervios, angustia, preocupación… Que tal y como explica la Hermana Mayor, son vidas humanas los que vienen en el autobús en busca de un refugio: «Si cometemos errores, pedimos perdón. Solo queremos traerlos aquí y que tengan su refugio«.
Entre lágrimas, se han despedido los bomberos que iban en el autobús de familiares, amigos y compañeros, todo por una buena causa y con la tranquilidad y convicción de saber que volverán con las manos llenas y ofreciendo un presente y un futuro mejor a estas familias.






























