Bestror vuelve al colegio donde creció para pintar el mural escolar más grande de la Costa del Sol

Bestror ya ha firmado murales en Estepona, Marbella y centros educativos, pero nunca antes en su propio barrio natal

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Bestror ante el mural
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El arte urbano se abre paso entre pupitres y pizarras. En el colegio público José Banús, en Nueva Andalucía (Marbella), se está gestando lo que podría ser el mural más grande en un centro educativo de toda la Costa del Sol. A cargo de esta intervención está Bestror, artista grafitero con una prolífica trayectoria en la zona, que ha regresado al colegio donde se crio para dejar su huella en forma de color, memoria y mensaje.

“Estamos pintando ya todos los metros cuadrados, solo nos falta el suelo y el techo”, explica el artista, entre andamios y brochas. La obra no es pequeña: 70 metros de largo por 13 de alto, es decir, cerca de 900 metros cuadrados de superficie mural. “Yo creo que no hay mural más grande ahora mismo por aquí. Tal vez el del pescador en Estepona, pero en un colegio público, esto no lo supera nadie”, asegura orgulloso.

Un proyecto que nació de forma espontánea

Todo empezó con una conversación casual. Bestror se acercó al centro para proponer reparar un mural exterior que él mismo había pintado junto al alumnado en un taller anterior. “Estaba deteriorado y tenía algunas gamberradas encima”, recuerda. Pero entonces la directora, Violeta, le lanzó una propuesta inesperada: ¿por qué no pintar algo en la fachada del edificio principal?

“Al principio me pareció una idea rara y complicada”, confiesa Bestror. Integrar el diseño en la arquitectura del centro, respetando las ventanas y otros elementos estructurales, no era tarea fácil. Sin embargo, tras varios bocetos y vueltas al diseño, logró encajar las ilustraciones con armonía.

El resultado: un mural que muestra a dos figuras infantiles, un niño que pinta un jardín y una niña que está creando un pueblo con sus manos. En el centro de ambos se alzará, aún pendiente de terminar, una paloma blanca, símbolo de paz y de unión. “Es una imagen que me trae muchos recuerdos del Día de Andalucía, del Día de la Paz… la he vivido muchas veces en este colegio”, explica emocionado el artista. “La quiero dejar como una marca”.

Raíces, reconocimiento y una puerta que por fin se abre

El regreso de Bestror al colegio José Banús es también un viaje personal. “Me he criado aquí, en este barrio, pero nunca me habían llamado para pintar nada aquí. Y ahora parece que se ha abierto una puerta que estaba cerrada”, afirma. De hecho, a raíz de este proyecto ha recibido más propuestas en la zona, algo que hasta ahora solo le sucedía en otros municipios.

Entre sus intervenciones más recientes destaca un mural en el Instituto Tomás de Aquino, que aunque se ejecutó sobre una pared de menor tamaño, logró un efecto “muy espectacular y realista”. También menciona trabajos en Estepona, donde ha dejado su firma en distintos puntos del municipio.

Pero este proyecto tiene un sabor distinto. “Aquí es donde crecí, donde fui niño y ahora estoy pintando un mural gigantesco en mi colegio. Eso es algo muy especial”, comenta.

Una obra viva, en evolución

El mural está en su fase final. Según estima el artista, en un par de días quedará terminada la figura de la niña, y en unos días más, los detalles de los extremos. “Quiero quitarme ya la máquina. En cuanto lo termine, el Ayuntamiento tendrá que quitar las rejas de seguridad para que pueda pintar las persianas de la parte baja y completar la obra”. Estas rejas, explica, se colocaron por seguridad debido a la presencia cercana de un grupo de okupas.

Aun así, calcula que con una semana más el mural quedará completamente finalizado.

Arte accesible y visible

Para quienes deseen seguir el trabajo de Bestror, su cuenta en redes sociales es un escaparate constante. En Instagram, puede encontrarse como @BestrorTheRealGrafiti. También publica vídeos del proceso creativo en su canal de YouTube, ‘Grafiti con Bestror’, grabados con su GoPro. En Facebook aparece bajo su nombre real, José Enrique Rangel.

“Siempre animo a la gente que tenga una superficie grande a que me llame. El grafiti necesita espacio. En una pared pequeña, no luce igual”, defiende.

A la espera de más proyectos (y cumpleaños)

Mientras termina esta obra monumental, ya le han surgido algunos proyectos más. “Parece que hay algo en una escuela de música en Marbella, y también en dos o tres negocios privados”, adelanta. Aunque, por el momento, no hay nada cerrado a nivel municipal para el próximo mes.

Entre risas, también deja caer una indirecta: “El 6 de agosto es mi cumpleaños. Si alguien me quiere hacer un regalo, lo ideal sería trabajo… o tranquilidad”.

Y antes de despedirse, lanza un agradecimiento a Área Costa del Sol: “Siempre que os digo venid, venís. Si no fuera por vuestra difusión, mucha gente no conocería mi trabajo”.

En el colegio José Banús, donde un día fue alumno, ahora Bestror deja una lección de arte, perseverancia y memoria, escrita en colores sobre cemento.