El barrio de Las Albarizas, en Marbella, ha sido escenario de un doble operativo policial contra varios puntos de venta de droga que ha terminado con once personas detenidas, cinco registros domiciliarios y la intervención de hachís, marihuana, tussi, cocaína, armas blancas y más de 2.400 euros en efectivo.
La actuación, desarrollada por agentes de la Policía Nacional, se ha ejecutado en dos fases y ha estado marcada por la dificultad de acceso a la zona y por la existencia de túneles subterráneos que comunicaban viviendas utilizadas presuntamente para la actividad ilícita. Según la información policial, estos túneles eran empleados como vía de escape, como sistema para eludir la acción de la justicia y también como lugar de ocultación de droga y otros efectos vinculados al tráfico de estupefacientes.
La primera fase del dispositivo se llevó a cabo a principios de año y permitió la detención de tres personas dedicadas presuntamente a la distribución y venta de sustancias estupefacientes, así como a la captación de clientes. La segunda fase, ejecutada recientemente en la misma barriada, se ha saldado con ocho nuevas detenciones y cinco entradas y registros domiciliarios.
En conjunto, los dos operativos han permitido intervenir 133 gramos de hachís, 111 gramos de marihuana, 3,08 gramos de tussi, 5,76 gramos de cocaína y más de 2.400 euros en efectivo.
Cinco domicilios en un mismo bloque
La segunda fase del dispositivo fue dirigida por investigadores del Grupo de Estupas 2 de Marbella, después de tener conocimiento de la existencia de varios puntos de venta de sustancias estupefacientes —principalmente cocaína, hachís y marihuana— y de nuevas ocupaciones de inmuebles con fines delictivos en Las Albarizas.
La investigación se centró en cinco domicilios situados en un mismo bloque, donde integrantes de una familia se encargarían presuntamente de la venta directa de la droga. Además, según la Policía Nacional, utilizaban a otras personas para realizar la venta al consumidor. Se trataba de perfiles que cambiaban con frecuencia y que no residían en las viviendas investigadas, una estrategia que tenía como finalidad dificultar cualquier tipo de control policial.
Otros domicilios, según la investigación, se empleaban como zonas de almacenamiento de la sustancia con la que se abastecía diariamente a los distintos puntos de venta.
Para confirmar estas informaciones, los agentes establecieron dispositivos de vigilancia en la zona y levantaron más de 40 actas de aprehensión de droga en las inmediaciones. La labor policial se vio dificultada por la complejidad del entorno, la escasa posibilidad de observación directa y la rapidez con la que los investigados movían las sustancias de un lugar a otro para evitar una posible incautación.
Vigilancia desde balcones y “aguadores”
Los investigadores comprobaron que los miembros del clan investigado establecían auténticas labores de vigilancia desde los balcones o en las inmediaciones de los inmuebles, obstaculizando la actuación policial por distintas vías. La venta de droga, según la Policía Nacional, se realizaba en el interior del propio bloque y seguía un mismo patrón delictivo, incluso con coincidencias en la envoltura de las dosis intervenidas.
Con los indicios recabados, se autorizó judicialmente la entrada y registro simultánea en cinco viviendas. En el operativo participaron agentes del Grupo de Estupas 2 de la Brigada Local de Policía Judicial de Marbella, efectivos de dicha brigada, agentes de la UPR de Marbella y homólogos de la Comisaría Provincial de Málaga. También intervinieron la Unidad Aérea, la unidad de Subsuelo y Guías Caninos.
Durante esta segunda fase fueron detenidas ocho personas, a las que se imputan presuntos delitos de tráfico de drogas. En los registros, los agentes intervinieron principalmente armas blancas, sustancias estupefacientes y 1.474,74 euros en efectivo.
Túneles subterráneos para ocultarse y mover droga
Uno de los elementos más llamativos de la actuación fue la localización de una nueva red de túneles subterráneos en la barriada de Las Albarizas. Según la Policía Nacional, estos túneles eran utilizados de forma frecuente por personas relacionadas con ilícitos penales en la zona para escapar de la acción policial, ocultar droga y guardar otros efectos derivados de la actividad delictiva.
La existencia de estos pasos subterráneos, unida a la presencia de viviendas y locales ocupados, fumaderos, múltiples salidas y personas encargadas de alertar de la presencia de los agentes, complicaba de forma notable la investigación.
La primera fase: venta desde la verja de un local
El origen del dispositivo se remonta a principios de año, cuando el mismo grupo investigador puso en marcha una primera operación para desarticular puntos de venta de droga en la zona. En aquella ocasión, los agentes constataron la existencia de una red de venta en la que participaban varias personas como intermediarios, algunos familiares entre sí y otros conocidos por los investigadores por su reincidencia delictiva.
Según la investigación, estos intermediarios tenían funciones muy marcadas: distribución de la sustancia, vigilancia de la zona, detección de investigadores y alerta ante la presencia de otros miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
El principal investigado habría sido el encargado de la venta directa de la droga, que realizaba desde la verja de un local, oculto tras ella, suministrando la sustancia a los compradores que se acercaban al lugar. No obstante, los métodos de actuación variaban. En ocasiones, se servía de personas de confianza para materializar la venta o ejercer como intermediarios, mientras otros familiares observaban las transacciones en los alrededores.
Cambios de ropa para dificultar el seguimiento
Durante esta primera fase, los agentes levantaron ocho actas de aprehensión de droga. En el transcurso de las vigilancias, observaron cómo una mujer, que finalmente resultó detenida, facilitaba la venta de sustancias, recibía a los compradores y transportaba la droga. Para ello, según la Policía Nacional, utilizaba maniobras de distracción, llegando a realizar cambios de ropa durante el mismo día para modificar su apariencia y dificultar su seguimiento y localización.
A estos obstáculos se sumaba la existencia de fumaderos, pisos y locales ocupados, zonas con numerosas salidas y “aguadores” encargados de vigilar quién entraba y salía, con la misión de alertar de la presencia policial.
Con todos estos datos, se solicitó una entrada y registro a principios de año que terminó con la detención de tres personas por presunto tráfico de drogas. En aquella primera intervención se incautaron instrumentos para la confección y distribución de dosis, armas blancas, sustancias estupefacientes y 965 euros en efectivo.
La suma de ambas fases deja un balance total de once detenidos y varios puntos de venta de droga desarticulados en Las Albarizas, dentro de una actuación policial dirigida a erradicar una actividad delictiva asentada en la zona.



