La Universidad de Málaga impulsa la restauración de praderas marinas en el litoral malagueño

A través de dos iniciativas se han localizado zonas y se han definido técnicas para recuperar poblaciones de especies fundamentales

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Praderas marinas / Stefano Spaziani -Zuma Press – ContactoPhoto

La Universidad de Málaga ha dado un paso relevante en la restauración ecológica del litoral andaluz tras culminar dos proyectos internacionales de I+D centrados en la recuperación de praderas marinas en el mar de Alborán. En el marco de las iniciativas Recomar y Climarest, un equipo investigador ha trabajado para localizar las zonas más idóneas y definir las técnicas más eficaces para recuperar poblaciones de Cymodocea nodosa y Zostera marina, dos especies de angiospermas marinas fundamentales para los ecosistemas costeros.

Los estudios han permitido analizar la conectividad genética de las praderas existentes a lo largo del mar de Alborán e identificar cuáles pueden actuar como áreas donadoras para futuras actuaciones de restauración. Además, los resultados preliminares confirman que las condiciones físico-químicas del Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo favorecen la supervivencia de ambas especies, lo que refuerza su potencial como enclave estratégico para la recuperación de estos hábitats.

De forma paralela, los investigadores han desarrollado una metodología orientada a reducir los costes y minimizar los riesgos humanos asociados a las labores de restauración submarina. Entre las conclusiones del trabajo también se señala el exceso de herbívoros durante el verano como uno de los principales factores que pueden comprometer el éxito de la regeneración de estas praderas.

El profesor Ricardo Bermejo, del Departamento de Ecología y Geología de la UMA y miembro del instituto Ibyda, ha destacado que las angiospermas marinas son plantas con flores capaces de completar su ciclo vital en el mar y de formar extensas praderas en fondos arenosos entre los 0 y los 30 metros de profundidad. Estas formaciones cumplen un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas, ya que sirven de refugio y zona de cría para especies de interés pesquero como la sepia, el salmonete o la dorada.

Además de su valor ecológico, estas praderas contribuyen a la retención de sedimentos en las playas y al secuestro de carbono y nutrientes, funciones especialmente relevantes en un contexto de crisis climática. Debido a su vulnerabilidad frente a la presión humana, tanto Zostera marina como Cymodocea nodosa cuentan con protección normativa a nivel nacional e internacional.

El proyecto Recomar ha contado con el respaldo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa Pleamar, y la cofinanciación del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa). Por su parte, Climarest forma parte de la misión europea para la restauración de océanos y aguas, con la participación de 17 instituciones de siete países. Ambos proyectos acaban de concluir, dejando una base científica clave para avanzar en la recuperación de los ecosistemas marinos del litoral malagueño.