“Nos hemos levantado con el sonido de dos bombas que han sonado cerca del hotel”. Así relata Elena de Toro, malagueña atrapada en Abu Dabi, las horas de incertidumbre que vive junto a su madre y su hermana tras el cierre del espacio aéreo en Emiratos Árabes Unidos.
Lo que comenzó como el viaje soñado a Dubái se ha transformado en una situación marcada por el miedo, la incertidumbre y la espera de una solución que permita su regreso a casa.
Una semana de ensueño que terminó en caos
Elena explica que el viaje había transcurrido con normalidad hasta el último día en Abu Dabi. “Habíamos tenido la suerte de disfrutarlo durante toda la semana”, señala. Sin embargo, cuando se dirigían al aeropuerto, la situación cambió de forma abrupta.
En ese momento se encontraban visitando una mezquita cuando comenzaron a escucharse explosiones y a recibir alertas en los teléfonos móviles. A partir de ahí, todo se precipitó.
“Llegamos al aeropuerto y se siguieron escuchando bombas. No nos daban solución ninguna y no se podía permanecer allí porque el aeropuerto tenía que quedar limpio”, relata.
Búsqueda contrarreloj de alojamiento en un entorno desconocido
Sin vuelos y sin posibilidad de permanecer en el aeródromo, el grupo tuvo que actuar por su cuenta. Elena viaja junto a su madre y su hermana, pero además coincidieron con dos parejas españolas también de Málaga que habían contratado el mismo viaje a través de su agencia. En total, siete personas que decidieron organizarse como un equipo.
La reserva del hotel se gestionó a través de Booking, en un proceso que define como “bastante tedioso y caótico”. La prioridad era encontrar un establecimiento en una zona alejada de bases militares y que ofreciera garantías de seguridad.
“También nos asaltaba la incertidumbre de no saber a qué hotel ir que fuera seguro”, explica. Finalmente lograron alojarse en un hotel que consideran adecuado, donde permanecen a la espera de novedades.
Comunicado oficial y cobertura de gastos
Según indica Elena, tanto la Embajada como el Ministerio de Turismo han comunicado oficialmente que se harán cargo de los gastos derivados de la cancelación de vuelos y de la reubicación, así como de los días adicionales de estancia.
No obstante, la reapertura del aeropuerto sigue siendo una incógnita. “Como mínimo hasta el día 4 no se prevé que el control aéreo esté operativo, pero no sabemos absolutamente nada”, afirma.
Información fragmentada y aerolíneas con respuestas desiguales
El grupo viajaba con Qatar Airways, compañía que ha informado a través de Instagram que a partir de las nueve de la mañana facilitará datos sobre la reubicación de vuelos. Sin embargo, la información sigue siendo orientativa.
Por su parte, Etihad Airways es, según su testimonio, la aerolínea que más rápido está gestionando alternativas. Algunas personas ya han sido recolocadas en vuelos, y el propio hotel ofrece autobuses gratuitos para trasladar a los pasajeros al aeropuerto.
A pesar de estos movimientos, oficialmente el espacio aéreo continúa cerrado.
“Los cristales retumbaron”: una madrugada marcada por el miedo
La tensión se incrementó en la mañana de la entrevista. “Nos hemos levantado con el sonido de dos bombas que han sonado cerca del hotel. Han retumbado los cristales de la habitación”, relata Elena.
Ante la situación, se vistieron rápidamente y bajaron a la recepción para buscar información y gestionar la estancia. Fue entonces cuando conocieron el comunicado oficial sobre el reembolso de gastos.
El miedo es una constante. “Nos acostamos con mucha taquicardia”, admite. La recomendación de la Embajada es permanecer atentos a redes sociales, aunque eso también está generando ansiedad debido a la proliferación de vídeos falsos y bulos, algunos generados con inteligencia artificial.
“Ayer anímicamente estaba bastante mal. Hoy me encuentro un poco mejor, pero tenemos muchas ganas de salir de aquí y, sobre todo, salir sanos y salvos”, confiesa.
Pendientes de una solución
Mientras algunas aerolíneas comienzan a reorganizar pasajeros, Elena y el resto del grupo permanecen en el hotel a la espera de una confirmación oficial que les permita regresar a Málaga.
La incertidumbre sigue marcando cada hora. “No sabemos hasta qué límite de gravedad puede llegar la situación”, concluye.



