Piden 72 años de cárcel para un sacerdote acusado de drogar y abusar de cuatro mujeres en Málaga

El Obispo ha asegurado que la Diócesis está dispuesta a colaborar en la reparación de los daños si se demuestra la culpabilidad del sacerdote

padre fran acusado
El sacerdote oficiando una misa/El Mundo

El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha pedido perdón “en nombre de la Iglesia” a las personas que, en este caso y en situaciones similares, “no han encontrado en la Iglesia la comprensión y el apoyo que debieron recibir”. Lo ha hecho en una rueda de prensa convocada con motivo del juicio que comenzará el próximo lunes en la Audiencia de Málaga contra un sacerdote acusado de presuntamente drogar, abusar y grabar a cuatro mujeres con las que mantenía una relación de amistad.

La Fiscalía solicita 72 años de cárcel para el acusado. Según el escrito de acusación, el sacerdote habría sedado presuntamente a las mujeres y habría grabado esos momentos mientras se encontraban inconscientes. El procedimiento judicial sienta también en el proceso al Obispado de Málaga como responsable civil subsidiario, lo que implicaría que, en caso de condena y si se estima esa responsabilidad, la Diócesis tendría que responder de forma subsidiaria de las indemnizaciones que pudieran fijarse para las víctimas.

Satué ha explicado que los abogados del Obispado defenderán que a la Diócesis de Málaga “no se le debería exigir tal responsabilidad”. En ese sentido, ha señalado que consideran que el Obispado “no ha propiciado, ni se ha favorecido, ni ha mirado para otro lado” cuando se conocieron las gravísimas acusaciones contra el sacerdote. No obstante, el obispo ha ido más allá y ha asegurado que, aunque los tribunales exoneren a la Diócesis de esa responsabilidad civil subsidiaria, si finalmente se demostrase la culpabilidad del acusado, la Iglesia malagueña estaría dispuesta a colaborar económicamente en la reparación del daño.

“Dicho con otras palabras, la Iglesia católica y, por supuesto, también nuestra Diócesis de Málaga, ha asumido el compromiso de reparar a las víctimas de abusos por parte de sacerdotes, incluso cuando los tribunales no obligan”, ha manifestado Satué, que ha reiterado la colaboración con la justicia y su “confianza en los tribunales”.

El obispo ha reconocido que este caso ha provocado y sigue provocando “un sufrimiento muy profundo” en las personas y familias directamente afectadas, así como en sacerdotes y feligreses de las parroquias que han vivido la situación de cerca. Por ello, ha insistido en que la postura de la Diócesis “no puede ser otra” que colaborar para que los tribunales puedan esclarecer la verdad y hacer justicia.

Satué ha informado además de que hace un mes trasladó, a través de los abogados, su disponibilidad para reunirse con las mujeres afectadas, escucharlas y explicarles, si así lo deseaban, la posición de la Iglesia ante esta situación. El obispo ha dicho entender que, por la tensión previa al juicio, las víctimas no hayan hecho uso por ahora de ese ofrecimiento. También ha señalado que desde el Obispado se ha trasladado a los abogados de las mujeres la posibilidad de abordar la reparación del daño, aunque ese diálogo todavía no se ha iniciado, a la espera del resultado del juicio.

En relación con el procedimiento interno de la Iglesia, el obispo ha explicado que el Obispado tuvo conocimiento de los hechos en agosto de 2023 y que al mes siguiente se decretó un proceso canónico para tratar de esclarecer la verdad. Ese procedimiento quedó a la espera de la resolución de los tribunales ordinarios, ya que, según ha indicado Satué, cuentan con más medios para investigar.

Actualmente, el acusado es “un sacerdote que no puede ejercer el sacerdocio”. Además, el obispo ha informado de que, con el objetivo de garantizar la independencia del proceso canónico, ha propuesto al Tribunal de la Rota de Madrid que se encargue de su instrucción. Este tribunal, dependiente de la Nunciatura Apostólica, ha aceptado la petición. Será ese proceso, junto con el resultado del juicio penal, el que determine la respuesta definitiva dentro de la Iglesia.

Satué ha cerrado su intervención reafirmando el compromiso de la Iglesia de asumir “con la máxima responsabilidad” cualquier denuncia de abuso y de trabajar para que sus espacios sean “entornos verdaderamente seguros, libres de cualquier forma de violencia o de abuso”. También ha expresado su voluntad de seguir abierto a escuchar a todas las partes, incluidas las víctimas y el sacerdote acusado, sea cual sea el resultado del juicio.