“No es Netanyahu (por si acaso)”. Ese era el cartel que llevaba colgado al cuello uno de los muñecos que adornaba la calle de Alozaina para la noche de San Juan. La figura, vestida con traje y una careta con el rostro de Benjamin Netanyahu, fue realizada por la Asamblea local de Izquierda Unida de Alozaina dentro de la tradicional quema de los Júas, una de las costumbres más populares y con más arraigo del municipio.
La frase no era inocente. El mensaje jugaba con la polémica ocurrida meses antes en El Burgo, localidad vecina de la Sierra de las Nieves, donde la quema de un muñeco del primer ministro israelí durante la tradicional quema del Judas acabó provocando un conflicto diplomático con el Gobierno de Israel.
En Alozaina, cada 23 de junio, coincidiendo con la Noche de San Juan, los vecinos elaboran muñecos de tela que simbolizan aquello de lo que quieren desprenderse o alejar de sus vidas. Los Júas suelen estar cargados con petardos y se queman a medianoche en una gran hoguera, mientras la fiesta continúa en las calles del pueblo hasta la madrugada.
La figura atribuida irónicamente a Netanyahu aparecía colocada antes de la quema, con las manos manchadas de rojo y una caja negra a sus pies en la que podía leerse “No a la guerra”. El cartel del pecho, sin embargo, introducía el guiño más directo: “No es Netanyahu (por si acaso)”.

La referencia conecta con lo ocurrido el pasado 5 de abril en El Burgo, donde se quemó un muñeco de unos siete metros cargado con alrededor de 14 kilos de pólvora que representaba al primer ministro israelí. Aquella figura formaba parte de la quema del Judas, una tradición del Domingo de Resurrección en la que se prende fuego a una efigie que simboliza el mal. En 2025, el personaje elegido había sido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La elección de Netanyahu en El Burgo motivó que el Ministerio de Exteriores de Israel convocara a la encargada de negocios de la Embajada española en Tel Aviv, Francisca Pedrós Carretero, para trasladarle una reprimenda oficial. El Gobierno israelí calificó aquella quema como una muestra de “odio antisemita” y la relacionó con las críticas del Gobierno español a la ofensiva militar de Israel en Gaza.
El Gobierno de España rechazó entonces esas acusaciones y defendió su compromiso contra el antisemitismo y contra cualquier forma de odio o discriminación. Fuentes del Ministerio de Exteriores recordaron además la aprobación en 2023 del Plan Nacional de Lucha contra el Antisemitismo y Fomento de la Vida Judía, así como el refuerzo de medidas de seguridad en sinagogas, centros educativos, espacios comunitarios y representaciones diplomáticas.
Desde el Ayuntamiento de El Burgo se explicó en su momento que la elección del muñeco respondía a un mensaje de “No a la guerra” y “Alto al genocidio”, en referencia a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.
En Alozaina, la frase elegida para el cartel convirtió el muñeco en una sátira directa de aquella controversia. La negación, más que ocultar la referencia, la subrayaba. El “por si acaso” añadía además una lectura irónica sobre la repercusión que tuvo el caso de El Burgo fuera de España. Y por si el Mossad ve el Júa que se queden tranquilos.
En Alozaina, la frase elegida para el cartel convirtió el muñeco en una sátira directa de aquella controversia. La negación, más que ocultar la referencia, la subrayaba. El “por si acaso” funciona como una coartada irónica después de la repercusión que tuvo el caso de El Burgo fuera de España de forma absurda: si la imagen volvía a cruzar fronteras o terminaba en algún despacho del Mossad, el propio Júa ya llevaba colgada su aclaración.



