Málaga inicia una nueva etapa eclesial. El Papa León XIV ha nombrado este viernes a Mons. José Antonio Satué Huerto, hasta ahora obispo de Teruel y Albarracín, como nuevo obispo de Málaga, tras aceptar la renuncia de Jesús Catalá, quien ha guiado la diócesis durante las últimas décadas. El anuncio, que fue adelantado en el día de ayer, jueves, por Infovaticana, ha sido acompañado de los primeros mensajes públicos tanto del nuevo prelado como de su predecesor, en un gesto de continuidad y acogida.
En un extenso mensaje dirigido a los fieles, Mons. Satué ha expresado su agradecimiento por la confianza depositada en él y ha mostrado su voluntad de trabajar codo con codo con la comunidad diocesana malagueña, a la que se incorporará oficialmente en el mes de septiembre.
“Queridos hermanos y hermanas de la Iglesia que peregrina en Málaga, al hacerse público mi nombramiento os saludo a todos con afecto”, ha comenzado el nuevo obispo. “Os confieso que al aceptar esta misión sufro el dolor de dejar la diócesis de Teruel y Albarracín, en la que he sido muy feliz. También siento el vértigo, la responsabilidad y el privilegio de continuar con vosotros una historia de fe”.
Una diócesis con raíces históricas
En su mensaje, Satué ha recordado la antigüedad y riqueza histórica de la Iglesia malagueña, que hunde sus raíces en el siglo IV, con el Concilio de Ilíberis y San Patricio como primer obispo conocido. “Nuestra diócesis ha vivido momentos de gloria y también de dolor”, ha señalado, destacando la fidelidad de generaciones pasadas y el legado de los santos y mártires, “canonizados y también los de la puerta de al lado”.
Desde ese legado, Satué ha expresado su deseo de “caminar con vosotros renovando nuestro compromiso evangelizador, caritativo y de comunión”, inspirado por el ejemplo de la Virgen de la Victoria, patrona de la diócesis.
“Sigamos avanzando bajo la guía del Espíritu para construir juntos una Iglesia en salida, acogedora, sinodal, samaritana, audaz y **cercana a quienes son descartados en cualquier periferia””, ha dicho el nuevo obispo.
Una invitación a la unidad y la esperanza
Satué también ha invitado al conjunto del pueblo de Dios en Málaga y Melilla —territorios que forman parte de la diócesis— a vivir este nuevo tiempo “unidos y con esperanza”. Se ha dirigido en su saludo a laicos, sacerdotes, religiosos, seminaristas, parroquias, hermandades y movimientos, con el deseo de responder juntos a los retos del mundo actual y ser consuelo para las heridas de la gente.
Ha encomendado esta nueva etapa a San Manuel González, referente espiritual en la diócesis malacitana por su amor a la Eucaristía y su compromiso con los más pobres, así como al cardenal Ángel Herrera Oria, cuya figura ha sido clave en la defensa de la dignidad humana.
Un aragonés que quiere aprender de Andalucía
Consciente del cambio de realidad pastoral que implica pasar de Teruel a Málaga, Satué ha apelado a la paciencia y comprensión de los malagueños: “Me encomiendo a vuestra oración y a vuestra paciencia para que enseñéis a este aragonés nacido al pie de los Pirineos a conocer, valorar y promover la cultura y religiosidad de Andalucía”.
Además, ha pedido la intercesión de la Virgen de la Victoria y de los santos Ciríaco y Paula para que fortalezcan a las comunidades malagueñas y ayuden a florecer “la primavera del Espíritu” en esta nueva etapa diocesana.
Catalá: “Felicitamos con alegría al nuevo obispo”
El hasta ahora obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, ha publicado un saludo de bienvenida a su sucesor en el que expresa su alegría y gratitud por el nombramiento de Satué, a quien desea un “largo y fecundo pontificado” en esta “bendita diócesis, que ha sido cuna de varios santos y beatos canonizados”.
“Acogemos como pastor y guía al que viene en nombre del Señor, y le ofrecemos nuestro afecto y obediencia respetuosa. ¡Bienvenido, D. José Antonio!”, concluye el mensaje firmado por Catalá este 27 de junio.



