La Policía Nacional ha arrestado a una pareja de jóvenes de 19 y 25 años en posesión de 43 dosis de cocaína rosa, también conocida como Tusi, durante un control rutinario de vehículos en la localidad malagueña de Ronda.
El suceso se produjo cuando agentes adscritos a Seguridad Ciudadana de la Comisaría de Ronda realizaban un dispositivo de control de tráfico en la avenida de Andalucía. A última hora de la tarde, los policías observaron un vehículo gris que trataba de eludir el control mediante una maniobra evasiva, acelerando y desviándose hacia una calle sin salida. Los agentes lograron interceptar el automóvil, ocupado en ese momento por cuatro jóvenes, dos hombres y dos mujeres.
Tras la detención, los agentes procedieron a inspeccionar el vehículo. Durante la revisión, encontraron un bote de alimento en polvo para lactantes, dentro del cual se escondían 43 envoltorios individuales de polvo rosa, cada uno con un peso aproximado de un gramo. Un narcotest confirmó que la sustancia intervenida contenía metanfetamina, uno de los componentes habituales del Tusi.
Al ser interrogados, una pareja reconoció la propiedad de la droga, exculpando a los otros dos ocupantes del vehículo. Por ello, los agentes detuvieron únicamente a los jóvenes de 19 y 25 años, quienes fueron acusados de un presunto delito contra la salud pública. La Policía dio cuenta inmediata de los hechos a la autoridad judicial, iniciándose el procedimiento correspondiente.
Qué es el Tusi: la cocaína rosa que preocupa a la Costa del Sol
El Tusi es una droga recreativa de reciente aparición, caracterizada por su color rosa llamativo, que busca atraer especialmente a jóvenes y consumidores de fiestas. Esta sustancia no es uniforme; se trata de una mezcla de diferentes fármacos psicoactivos, entre los que se encuentran ketamina, MDMA, cocaína, metanfetamina, cafeína, opioides y otras drogas nuevas. No existe una proporción estándar de estos componentes, lo que hace que cada dosis pueda variar significativamente en potencia y efectos.
Su origen se remonta a Colombia alrededor de 2018, donde inicialmente era una droga exclusiva de jóvenes de clase alta, más cara que la cocaína convencional. Para facilitar su consumo y aumentar su atractivo visual, comenzó a adulterarse con colorante rosa, dando lugar a su estética característica. Debido a la escasez de 2C-B, los traficantes comenzaron a mezclarlo con otras sustancias como cafeína, MDMA y ketamina, creando la fórmula que actualmente se conoce como Tusi.
A partir de 2015, el Tusi comenzó a exportarse a países de América Latina, incluyendo Estados Unidos, Panamá, Ecuador, Perú y Chile. Con el tiempo, se democratizó y su precio disminuyó, ampliando su consumo a personas de clase media y baja. Hacia 2022, esta droga ya se había popularizado en varios países latinoamericanos, como Chile, Argentina, Uruguay, México y Venezuela, entre otros.
En España, el Tusi se popularizó tras la reanudación de las fiestas nocturnas pospandemia, convirtiéndose en una opción atractiva en zonas turísticas como Valencia, Marbella e Ibiza. Su apariencia y efectos percibidos le otorgaron la etiqueta de “droga chic”, aunque su consumo conlleva riesgos graves para la salud.
Efectos y riesgos del Tusi
El Tusi es conocido por provocar efectos similares al éxtasis, generando una sensación intensa de euforia, incremento de energía y cambios súbitos de humor, desde alegría extrema hasta ansiedad y paranoia. La duración de sus efectos es muy variable, oscilando entre 30 minutos y hasta 8 horas, dependiendo de la composición de cada dosis.
Entre los efectos adversos, se incluyen convulsiones, arritmias cardíacas, aumento de la presión arterial, riesgo de infarto y, en casos extremos, el desarrollo de síndrome toxicológico simpaticomimético, que puede resultar fatal. Además, el consumo repetido puede generar tolerancia, lo que lleva a incrementar las dosis y, por ende, el riesgo de complicaciones.
Los usuarios de Tusi también pueden experimentar episodios psicóticos, flashbacks y problemas persistentes de ansiedad y paranoia, incluso mucho tiempo después del consumo. Debido a la variabilidad de sus componentes, es prácticamente imposible prever los efectos exactos de cada dosis, lo que lo convierte en una droga particularmente peligrosa.



