La plantilla está de vacaciones, pero en las oficinas de La Rosaleda no hay descanso. El Málaga CF ya trabaja en la temporada de su regreso a la élite del fútbol nacional, un nuevo escenario deportivo, económico e institucional que cambiará por completo las cifras del club. El proyecto para la campaña 2026/27 contará con un presupuesto de 60 millones de euros, una cantidad que refleja el salto que supone volver a competir en Primera División.
El ascenso cambia el estatus del Málaga. Competir en la máxima categoría permitirá aumentar los ingresos, pero también obligará a asumir un nivel de gasto superior. El director general del club, Kike Pérez, ha explicado en Canal Sur los primeros pasos de la entidad blanquiazul en su retorno a Primera, una temporada en la que el club triplicará su presupuesto respecto al curso anterior.
Ese crecimiento económico vendrá acompañado de nuevas obligaciones. LaLiga exige una serie de mejoras en el estadio de La Rosaleda, unas actuaciones que obligarán al Málaga a realizar una inversión cercana a los tres millones de euros. El regreso a Primera no solo implica competir contra los mejores equipos del país, sino también adaptar la estructura del club y sus instalaciones a las exigencias de la categoría.
El salto deportivo también ha tenido un efecto directo en el valor de la plantilla. El ascenso ha revalorizado al Málaga CF un 190%, pasando de los 12 millones de euros de esta temporada a los 35 millones. La subida confirma el impacto del regreso a Primera en un grupo que ha devuelto la ilusión a la afición y que ahora afronta un nuevo reto en la élite.
Uno de los nombres propios de esa revalorización es Chupete. El delantero ha protagonizado la mayor subida en términos absolutos, al pasar de un valor de 500.000 euros a diez millones. Su crecimiento lo sitúa como uno de los grandes activos del Málaga de cara a la próxima temporada.
También destaca el caso de Larrubia, que ha quintuplicado su valor de mercado. El futbolista ha pasado de un millón de euros a cinco millones, consolidándose como otra de las piezas más valiosas del proyecto blanquiazul. Su evolución refleja el peso de la cantera y de los jugadores jóvenes en el nuevo escenario del club.
La subida porcentual más llamativa, sin embargo, es la de Rafita. El canterano ha multiplicado por 40 su valor, pasando de 25.000 euros a un millón. Una progresión que resume el impulso que el ascenso ha dado a varios futbolistas que hasta hace poco estaban lejos de las grandes cifras del mercado.
Pese al aumento del valor de varios jugadores, el Málaga afronta el verano desde una posición distinta a la de otras temporadas. Chupete, Larrubia y Rafita han manifestado su deseo de jugar con el Málaga en Primera División, y el club no tiene necesidad ni intención de vender. La mejora económica derivada del ascenso permite a la entidad encarar el mercado con más margen y menos urgencias.
La dirección deportiva tiene por delante todo el verano para terminar de configurar la plantilla. La idea del club pasa por mantener el bloque principal del equipo que ha logrado el ascenso, reforzándolo con las incorporaciones necesarias para competir en Primera. La base del nuevo Málaga será, por tanto, la de los futbolistas que han devuelto al club a la máxima categoría.
El regreso a Primera abre una etapa distinta en La Rosaleda. Más presupuesto, más ingresos, mayores exigencias, una plantilla más valiosa y una inversión obligada en el estadio marcan el punto de partida de un proyecto que ya se mueve en cifras de élite. El Málaga vuelve a la máxima categoría y lo hace con un escenario económico muy diferente al de los últimos años.



