La situación que viven varios vecinos del partido de La Valenciana, en el término municipal de Coín, se ha vuelto crítica tras más de casi un mes incomunicados a raíz del temporal registrado el pasado 5 de enero. Aquel día, el puente principal de acceso a la zona se vino abajo, dejando sin conexión a numerosas viviendas.
El problema se agravó cuando el segundo camino disponible también sufrió un desprendimiento, lo que dejó a varias familias sin una vía segura para entrar o salir de sus casas. Desde entonces, los afectados denuncian la falta de una solución efectiva por parte del Ayuntamiento. Aunque se iniciaron trabajos para habilitar un camino provisional, aseguran que el avance es mínimo y que la maquinaria permanece parada durante gran parte del tiempo, sin que se restablezca una comunicación real.
Además, el acceso alternativo que fue reparado de forma provisional presenta un nuevo riesgo: antes de llegar a ese punto es necesario cruzar un riachuelo que, cuando llueve, aumenta su caudal. Esta circunstancia provoca que, en episodios de lluvia como el registrado hoy, 4 de febrero, los vecinos vuelvan a quedar completamente aislados, sin posibilidad de salir por carretera.
Las consecuencias afectan de lleno a la vida diaria. En la zona residen familias con niños pequeños, personas mayores y vecinos que necesitan desplazarse a diario por motivos laborales. Uno de los afectados relata que, en estas semanas, su vehículo ha sufrido dos roturas del cárter debido al mal estado de los caminos, obligándole a permanecer hasta 12 horas fuera de casa por su jornada laboral partida, una situación que considera insostenible.
Existen, además, casos de especial gravedad. Una vecina permanece totalmente incomunicada, ya que por su camino no puede acceder ningún vehículo, ni siquiera un todoterreno, viéndose obligada a realizar todo el trayecto a pie. Esta persona acoge animales y no dispone de suministro de agua, por lo que debe cargar andando sacos de comida y garrafas, recorriendo caminos en muy mal estado y sin ninguna alternativa viable.
Los vecinos advierten de que se trata de una situación muy peligrosa, especialmente ante una urgencia médica, ya que la carretera continúa cortada y salir de la zona requiere un esfuerzo extremo. La reciente crecida del río Grande ha vuelto a evidenciar, aseguran, la vulnerabilidad en la que se encuentran y la falta de una solución definitiva que garantice su seguridad y movilidad.



