La Audiencia de Málaga ha condenado a 44 años de prisión a un joven acusado de atropellar mortalmente a otro que se encontraba inconsciente en el suelo tras una pelea registrada a la salida de una discoteca en la capital malagueña. El procesado también ha sido condenado por arrollar a varios amigos de la víctima, que habían acudido a auxiliarlo y resultaron heridos.
Los hechos ocurrieron en mayo de 2022. Según se declara probado en la sentencia, consultada por Europa Press y dictada tras el veredicto del jurado, el acusado estaba celebrando su cumpleaños en una discoteca de Málaga junto a varios amigos, con los que se había desplazado desde Alhaurín el Grande, localidad en la que residían.
En el mismo establecimiento se encontraba otro grupo de jóvenes que también celebraba un cumpleaños. Entre ellos estaba la víctima mortal. Pasadas las 6.00 horas, ambos grupos salieron por separado a la vía pública, ya que no se conocían entre sí, y se encontraron con una pelea entre otras personas que se estaban agrediendo con botellas de cristal.
Durante la reyerta y por motivos desconocidos, uno de los jóvenes que participaba en la pelea propinó un botellazo en la parte trasera de la cabeza a la víctima, lo que provocó que cayera inconsciente al suelo. Sus amigos acudieron de inmediato para prestarle ayuda.
Mientras tanto, el acusado y sus acompañantes se dirigieron al vehículo para regresar a su casa. Según la sentencia, el procesado conducía el coche cuando, “de manera repentina” y pese a que tenía “perfecta salida hacia Alhaurín”, realizó un giro de 180 grados y cambió su trayectoria.
La resolución considera probado que el acusado embistió de manera intencionada y con ánimo de venganza al grupo formado por la víctima y sus amigos, que se encontraban auxiliándolo. La sentencia subraya que ninguno de ellos había participado en el incidente sufrido por el acusado y que no pudieron “ni apercibirse ni defenderse” de la acción violenta ejecutada por el procesado.
Como consecuencia del impacto, el joven, de 23 años, falleció prácticamente en el acto a causa de un traumatismo craneoencefálico severo y múltiples politraumatismos. Otros tres afectados, entre ellos la pareja de la víctima, sufrieron heridas de consideración.
Tras el atropello, el procesado no detuvo el vehículo y huyó del lugar. La magistrada-presidenta del Tribunal del Jurado destaca en la sentencia que “no existen huellas de frenada” y considera definitiva la prueba consistente en un vídeo grabado por una de las personas presentes. En esa grabación, calificada como “realmente impactante” en la resolución, se aprecia con claridad la aceleración realizada por el vehículo antes del atropello.
Por estos hechos, la Audiencia de Málaga condena al acusado por un delito de asesinato en concurso con otro de conducción temeraria, por el que le impone 20 años de prisión. Además, lo condena por tres delitos de asesinato en grado de tentativa, con una pena de ocho años de cárcel por cada uno.
La Sala también obliga al condenado a indemnizar a la familia del joven fallecido con 96.427 euros, así como a abonar distintas cantidades al resto de víctimas heridas en el atropello.



