La familia de flamencos de Bioparc Fuengirola acaba de crecer. Cinco nuevos polluelos han comenzado a dejarse ver entre el plumaje de sus progenitores después de varias semanas de cortejos, construcción de nidos, puesta e incubación. Y la cifra todavía podría aumentar, ya que permanecen varios huevos esperando el momento de eclosionar.
Los recién nacidos presentan una imagen muy diferente a la que habitualmente se asocia con esta especie. Lejos del característico color rosa de los ejemplares adultos, los pequeños llegan al mundo cubiertos por un plumón grisáceo. Su transformación será lenta y tendrán que pasar varios años hasta desarrollar por completo la tonalidad rosada.
Detrás de estos nacimientos hay varias semanas de preparación. El equipo de Zoología acondicionó la zona de la colonia con barro y arcilla para favorecer que las propias aves construyeran sus característicos nidos, pequeñas estructuras en forma de torre similares a las que levantan en sus hábitats naturales.
Durante aproximadamente un mes de incubación, la intervención de los cuidadores se reduce especialmente para respetar el proceso natural de las aves. El trabajo se centra en mantener unas condiciones adecuadas de humedad y salinidad y evitar molestias innecesarias en la zona donde se encuentran los huevos.
Hasta 48 horas para romper el cascarón
Llegar al mundo supone todo un esfuerzo para estos pequeños flamencos. La eclosión puede prolongarse durante unas 48 horas, mientras el polluelo rompe progresivamente el cascarón ayudándose de una pequeña estructura situada en su pico. Cuando finalmente consigue salir, se encuentra todavía débil y pasa sus primeros días cerca del nido bajo la protección de sus progenitores.
También resulta particular la manera en la que son alimentados. Los adultos producen una sustancia altamente nutritiva conocida popularmente como ‘leche de buche’, que posteriormente regurgitan para alimentar a sus crías durante sus primeros días.
Conforme ganen fuerzas, los cinco polluelos comenzarán a abandonar progresivamente el entorno inmediato del nido para explorar la instalación. En esta etapa es habitual que las crías se agrupen formando una especie de pequeñas ‘guarderías’, mientras los ejemplares adultos permanecen a su alrededor.
Del gris al característico rosa
El cambio de color llegará poco a poco. La tonalidad rosa de los flamencos está relacionada con su alimentación y con los carotenoides presentes en los microorganismos y pequeños organismos que capturan al filtrar el agua con su característico pico.
Los flamencos son aves sociales que se reproducen formando colonias. Antes de la puesta protagonizan elaborados cortejos colectivos y tanto el macho como la hembra participan en la incubación del huevo, siendo habitual que cada pareja ponga uno.
Durante las próximas semanas, quienes visiten Bioparc Fuengirola podrán contemplar la evolución de los cinco nuevos integrantes de la colonia, desde sus primeros días vinculados al nido hasta el momento en el que comiencen a desplazarse y relacionarse con el resto de las crías. Y habrá que permanecer atentos: todavía quedan huevos incubándose y la familia podría seguir aumentando próximamente.



