Eduardo Sánchez, el doble campeón nacional de esgrima que entrena y sueña desde Fuengirola con el oro europeo

A pesar de una lesión previa, logró alzarse con dos títulos nacionales en florete y sable

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Eduardo Sánchez
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Eduardo Sánchez, entrenador de los clubes de esgrima de Fuengirola y La Cala, acaba de lograr lo que pocos consiguen en el deporte de alto nivel: proclamarse doble campeón nacional en la categoría de veteranos… y hacerlo compitiendo lesionado. Lo consiguió recientemente en un campeonato en el que, contra todo pronóstico, subió dos veces al podio gracias a su disciplina, su estrategia táctica y una fuerza mental forjada en años de pasión por la esgrima.

“Una semana antes de la competición me lesioné. Tenía pocas posibilidades de llegar lejos”, confiesa. Aun así, lo hizo. Consciente de sus limitaciones físicas, confió en su técnica, sobre todo en el florete, donde sabía que podía plantar cara. En cambio, el sable —un arma más explosiva y física— se presentaba como un reto casi imposible. Pero también lo conquistó.

“Pude adaptarme. Ese doble campeonato me sabe como ganar unos Juegos Olímpicos, dadas las circunstancias”.

La preparación: cabeza, táctica y mucha dedicación

Eduardo no improvisa. Lleva tiempo preparando cada temporada con mimo. “La esgrima no se prepara de un día para otro”, explica. El proceso es largo y exigente: hay que trabajar la cabeza, la técnica, la táctica y el físico. Él suele alternar fases de carga intensa con una reducción progresiva antes de los grandes campeonatos. Esta vez, la lesión le obligó a parar dos semanas antes y centrarse en ejercicios técnicos con la mano, cuidándose y confiando en que podría competir.

Y lo consiguió. En el campeonato, primero participó en la modalidad de espada. Probó sensaciones, tanteó sus límites. Después llegó el florete, su punto fuerte, donde supo leer al rival y jugar con la táctica, que en esgrima lo es todo. Finalmente, el sable: el arma que más lo inquietaba. Se enfrentó en la final a un contrincante con quien ya había tenido decisiones arbitrales injustas en el pasado. “Tuve que dar más de mí para no dejar margen al árbitro. Grité tanto al ganar que estuve afónico tres días”.

De las artes marciales a la esgrima: 16 años de evolución

Eduardo comenzó en la esgrima hace exactamente 16 años, un 9 de julio. Venía del mundo de las artes marciales y, aunque empezó tarde, se lanzó con fuerza. Hoy, además de entrenador y competidor, también ha sido árbitro y formador, tocando todos los palos de este deporte exigente y a la vez desconocido para muchos.

“En esgrima, a los cinco años de práctica dejas de ser novato. No es como otros deportes”.

Su entrenamiento personal alcanza hasta 25 horas semanales, sumando sus sesiones y las que comparte con sus alumnos, ya que considera que enseñar también es aprender. Analizar movimientos, corregir errores, adaptarse a rivales distintos… todo suma.

La lucha por revivir un deporte olvidado en Andalucía

Más allá de sus logros personales, Eduardo tiene una batalla más importante: rescatar la esgrima en Andalucía. En 2021, cuando aterrizó en los clubes de Fuengirola y La Cala, apenas tenía ocho alumnos en total. Hoy entrena a cerca de 50 personas, repartidas en grupos de adultos, veteranos y cantera.

“Hace tres años empecé con un alumno. Ahora tengo grupos de 12 y de 20. La esgrima casi desaparece en la pandemia. Mi lucha diaria es que crezca”.

Uno de los mayores logros ha sido recuperar el sable, un arma que estaba a punto de extinguirse en la región por falta de practicantes. “Muchos clubes cerraron, entrenadores se fueron. Ahora tengo alumnos nuevos y veteranos que siguen compitiendo con ilusión”.

Un deporte que libera, exige y transforma

Para Sánchez, la esgrima es mucho más que un deporte. Es una vía de escape, una herramienta de transformación personal y una fuente constante de disciplina y diversión. “Es un combate reglado, pero un duelo al fin y al cabo. Tienes que estar en el presente, y eso hace que desaparezcan todos tus problemas”.

Lo compara con el mindfulness, con ese estado de conciencia plena. “Cuando estás con una espada delante, no piensas en otra cosa. Disfrutas como un niño”. Incluso algunos de sus alumnos jubilados coinciden: se lo pasan en grande. Y aunque Eduardo se define como un entrenador exigente, destaca el compromiso de sus pupilos y la satisfacción de verlos avanzar.

“Pido mucho, pero doy mucho. Y ellos me lo agradecen. Se ve en sus caras y en sus progresos”.

Mirando al futuro: cantera prometedora y debut europeo

Eduardo tiene dos grandes objetivos por delante: uno como entrenador, otro como deportista. En el plano técnico, está entusiasmado con la evolución de sus alumnos, especialmente los de categoría M15 y veteranos. “Tengo gente a punto de dar el salto a medallas nacionales. Solo necesitan el día y las condiciones”.

Los más jóvenes también prometen: menores de 11 y de 13 años que ya despuntan en campeonatos regionales. “Ahora mismo, la categoría M15 será clave. Si dan el paso al alto rendimiento, podremos soñar en grande”.

A nivel personal, se prepara para su primera competición europea como veterano +40, que tendrá lugar en noviembre en Madrid. Cambia de categoría y eso le abre la puerta a Campeonatos del Mundo, su verdadero objetivo a medio plazo.

“Veremos cómo va la temporada que viene, pero lo importante es disfrutarlo. Esto no es solo competir, es vivir cada asalto, cada entrenamiento, con intensidad”.

Si la esgrima tiene en la Costa del Sol un nuevo referente, ese es sin duda Eduardo Sánchez. Un maestro de la espada que enseña, compite y gana, con la misma pasión con la que empezó hace 16 años. Ahora, su historia se cruza con la de nuevas generaciones a las que entrena para que un día también puedan gritar, afónicos pero felices, que han llegado a lo más alto. Todos aquellos interesados en descubrir este deporte pueden hacerlo:

Fuengirola: Clase todos los días en el pabellón Gómez Juanito desde las 16:30 h hasta las 21:00 h (todas las edades).

La Cala de Mijas: Martes y jueves, en el polideportivo que hay junto al Aldi desde las 16:30 h hasta las 20:30 h.