Las viviendas en primera línea de playa en Estepona aumentan su valor hasta un 35% en cinco años

El precio del metro cuadrado en Estepona sube casi un 14% en el último año, consolidando su atractivo para inversores

Las viviendas en primera línea de playa en Estepona aumentan su valor hasta un 35% en cinco años - Terraza de una de las viviendas de Ikkil Bay
Terraza de una de las viviendas de Ikkil Bay

Si hay un lugar donde el lujo, la buena gastronomía, el mejor clima y el Mediterráneo se dan la mano, ese es Estepona. La ciudad, que lleva años coqueteando con el estrellato en la Costa del Sol, se ha plantado firme como el nuevo imán para quienes buscan viviendas prime con vistas al mar y un buen pellizco de rentabilidad. Y no lo digo yo, lo dicen los números: una propiedad en primera línea de playa aquí puede engordar su valor entre un 15% y un 35% en cinco años, según los datos que manejan en Ikkil Bay, ese residencial boutique que está dando de qué hablar en la Playa del Cristo.

El mercado de lujo en Estepona no para de crecer, como si alguien hubiera encendido un foco y todos —nacionales e internacionales— se hubieran girado a mirar. En el último año, el precio del metro cuadrado ha pegado un estirón del 13,9%, llegando a los 3.735€/m2 en febrero de 2025. Y si te paseas por el barrio de Seghers, donde Ikkil Bay ha echado raíces, te das cuenta de por qué: es el rincón donde la exclusividad se respira en cada esquina, un sitio que parece gritar “esto es para pocos”.

Ikkil Bay: el capricho que todos quieren

Hablar de Ikkil Bay es hablar de un flechazo inmobiliario. Solo ocho viviendas, como si fueran joyas contadas con los dedos, diseñadas para que la luz natural y las vistas al mar te den los buenos días cada mañana. Aquí no hay medias tintas: concierge personalizado, spa, piscina interior, gimnasio… Todo lo que uno imagina cuando piensa en una vida de postín. No es solo una casa, es un billete a un estilo de vida que promete rentabilidad y, de paso, envidia de los vecinos.

Estepona, además, está viviendo su propio renacimiento. La renovación del Puerto Deportivo le ha dado un lavado de cara que quita el hipo, y las nuevas marcas de restauración y ocio que aterrizan en la ciudad son la guinda del pastel. ¿Que está cerca de Marbella y Sotogrande? Claro, y eso es un gancho para los inversores del Reino Unido, Alemania y los Países Bajos, que no se lo piensan dos veces antes de sacar la chequera.

En Ikkil Bay tienen claro el truco: las propiedades premium frente al mar son como unicornios en la Costa del Sol, y esa escasez es la que dispara su valor. José Andrés Mena, el cerebro detrás de Jamena Construcciones, lo explica sin rodeos: “Esto no es solo una casa de alto nivel, es una experiencia completa. Confort, privacidad y ese toque especial que buscan los que no se conforman con cualquier cosa”. Y tiene razón. En un mercado donde todos quieren un trozo del pastel, ofrecer algo único es la clave para que el precio suba como la espuma.