El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha adjudicado un contrato de 900.000 euros para llevar a cabo un estudio que evaluará diferentes opciones para mejorar la A-7 en su tramo occidental, que discurre entre Torremolinos y Torreguadiaro (Cádiz).
El objetivo principal de esta iniciativa es analizar alternativas que permitan reforzar la conexión viaria, la fluidez del tráfico y la seguridad en uno de los segmentos con mayor densidad de circulación de toda la Costa del Sol. La autovía del Mediterráneo, en este tramo, concentra una intensa presión de tráfico que afecta tanto a residentes como a visitantes, especialmente en temporada alta.
Entre las soluciones que se barajan en el estudio destacan la ampliación de la capacidad actual de la A-7, la posible construcción de variantes que descongestionen tramos críticos, así como la habilitación de nuevas conexiones entre la A-7 y la AP-7, o bien la mejora de las intersecciones ya existentes.
El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha insistido en la importancia de esta actuación como parte de un conjunto de medidas que buscan mejorar la movilidad y las infraestructuras viarias de la provincia. Según ha explicado, se trata de un paso más dentro de una estrategia de transformación que, en sus palabras, “sigue la línea de anteriores inversiones históricas en la provincia”.



