Un preso destinado en el centro penitenciario de Alhaurín de la Torre logró fugarse este domingo del hospital Clínico de Málaga, adonde había sido conducido bajo custodia tras confesar que había ingerido un teléfono móvil de pequeñas dimensiones.
Según informa Málaga Hoy, el interno ingresó en la prisión durante la jornada del Jueves Santo, sin que los controles de seguridad detectaran el dispositivo oculto en su cuerpo. Tres días después, ya durante el Domingo de Resurrección, el recluso alertó a los servicios médicos del penal de que había tragado un móvil y no lo había podido expulsar de forma natural.
Ante su confesión, el personal sanitario del centro le realizó una radiografía que confirmó la presencia del objeto en el interior de su estómago. Como medida protocolaria, se ordenó su traslado urgente al hospital para una atención especializada. El desplazamiento fue efectuado por la Guardia Civil, y el interno fue conducido con grilletes.
Una vez en la consulta médica del hospital Clínico, el preso aprovechó un momento de distracción para emprender la huida a la carrera, logrando evadir la vigilancia de los agentes encargados de su custodia.
La hipótesis de los investigadores
Las primeras investigaciones apuntan a que el recluso habría accedido a la cárcel con el teléfono móvil ya ingerido, eludiendo así los sistemas de control habituales. Aunque en casos con indicios fundados los funcionarios penitenciarios pueden realizar cacheos con desnudo integral, estas actuaciones requieren autorización previa del jefe de servicios y, además, no disponen de equipos de rayos X en el momento del ingreso, lo que habría dificultado detectar el dispositivo.
Se cree que el objetivo del preso era mantener comunicación ilegal con el exterior, una práctica no infrecuente en los centros penitenciarios. No en vano, Alhaurín de la Torre se sitúa como la segunda cárcel de España en número de móviles incautados desde el año 2020.
Hasta el momento, no ha trascendido la identidad del fugado ni su perfil delictivo. La Guardia Civil mantiene activa su búsqueda en coordinación con otras fuerzas de seguridad, mientras se investigan posibles negligencias o fallos de protocolo en el operativo de traslado.



