ASAJA denuncia que la subida del SMI pone en riesgo la sostenibilidad del sector agrario malagueño

Exigen bonificaciones en las cotizaciones y mayor flexibilidad en la contratación

Yolanda Díaz. / EFE
Yolanda Díaz. / EFE

La reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), aprobada sin acuerdo con la patronal, ha generado una profunda preocupación en el sector agrario. ASAJA Málaga advierte que este incremento supone un golpe insostenible para el campo, que ya enfrenta una crisis estructural debido al aumento de los costes de producción, la falta de mano de obra y una legislación laboral más restrictiva.

Desde 2016, el SMI ha aumentado un 80%, llevando a muchas explotaciones agrarias al límite. Con la nueva medida, el salario neto asciende a 1.184 euros por 14 pagas, pero el coste real para los empresarios del campo se dispara hasta los 1.925 euros por trabajador, incluyendo cotizaciones e IRPF. ASAJA denuncia que el Gobierno no ha aclarado cómo este aumento impacta directamente en los asalariados agrarios.

Los agricultores han solicitado reiteradamente bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social para amortiguar el impacto del SMI, pero, según ASAJA, estas peticiones han sido ignoradas. La situación se agrava con otros factores que encarecen la actividad agraria:

  • Incremento de costes: la electricidad, el gasóleo agrícola y los fertilizantes han sufrido subidas exponenciales.
  • Rigidez laboral: la reforma laboral limita la contratación flexible, fundamental en las campañas agrarias.
  • Escasez de mano de obra: la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales hará aún más difícil cubrir la demanda de trabajadores en el campo.

Ante este panorama, ASAJA Málaga reclama medidas urgentes para evitar el colapso del sector:

  • Un periodo transitorio amplio para aplicar la subida del SMI en el ámbito agrario.
  • Bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social para mitigar el impacto en las explotaciones.
  • Mayor flexibilidad en la contratación de temporeros, garantizando la viabilidad de las campañas agrarias.

Los agricultores advierten que, sin soluciones concretas, muchas explotaciones desaparecerán, poniendo en riesgo la sostenibilidad del sector y el suministro de productos agrícolas en España.