El 8 de marzo de 2024 nació en el seno del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) un movimiento transversal con un objetivo claro: subsanar las deficiencias estructurales que afectan tanto al servicio como a sus agentes. Bajo el nombre de JUSVA (Justicia Vigilancia Aduanera), esta iniciativa ha evolucionado rápidamente hasta convertirse en una asociación nacional, contando ya con el respaldo de más del 50% de los agentes del cuerpo.
El Servicio de Vigilancia Aduanera es una institución con una trayectoria centenaria en la lucha contra el contrabando, fraude fiscal, blanqueo de capitales y otros delitos económicos. Sin embargo, a pesar de su papel fundamental en la protección de las fronteras y la seguridad económica del país, sus agentes han permanecido en gran medida invisibilizados y en condiciones laborales precarias.
Las Reivindicaciones de JUSVA: Un Grito por la Justicia

Los más de 2.000 agentes que integran el SVA desempeñan un trabajo de alto riesgo en la lucha contra el crimen organizado, pero su labor sigue sin ser justamente reconocida. Entre sus principales demandas destacan:
- Equiparación salarial inmediata: Un agente de Vigilancia Aduanera recién ingresado percibe un salario de 1.470 euros al mes, muy por debajo de lo que reciben otros cuerpos policiales como la Policía Nacional o la Guardia Civil.
- Condiciones laborales dignas: La precariedad salarial obliga a muchos agentes a compartir vivienda en condiciones indignas, incluso compartiendo camas en grandes ciudades.
- Jubilación anticipada: La peligrosidad de la labor exige el reconocimiento de profesión de riesgo, con una edad de jubilación acorde. Actualmente, muchos agentes superan los 65 años y continúan en activo, a pesar de la exigencia física de sus misiones.
- Reconocimiento público: A pesar de ser la policía más antigua de España, con orígenes que datan de mediados del siglo XVIII, su labor sigue siendo desconocida para la sociedad.
El Nacimiento de JUSVA: De un Grupo de WhatsApp a un Movimiento Nacional
Cansados de la falta de reconocimiento y del abandono institucional, los agentes han decidido organizarse de manera independiente. Lo que comenzó como un grupo de WhatsApp ha evolucionado en un movimiento nacional con estructura consolidada, sin distinción de rangos, escalas o ideologías.

Inicialmente, los agentes intentaron apoyarse en sindicatos existentes, pero estos representan a un colectivo mucho más amplio dentro de la Agencia Tributaria, dejando en segundo plano sus necesidades específicas. Ante esta realidad, JUSVA estudia la creación de un sindicato propio dentro del Ministerio de Hacienda.
«No podemos seguir asumiendo riesgos sin reconocimiento, sin recursos y con sueldos miserables. Ha llegado el momento de que nuestra voz sea escuchada«, afirman desde JUSVA.



