Hay cinco investigaciones que hablan de los sueños y que coinciden en las mismas teorías. La más importante la de la psicóloga de la Universidad de Harvard, la doctora Barret, quien ha dirigido un estudio de unas 600 personas en el que todas han llegado a la misma conclusión. Al parecer, la explicación es que al dejar de salir a la calle y estar todo el día encerrados en casa, los días se repiten y nuestros sueños se han quedado sin imaginación, nuestro subconsciente se ha quedado sin ideas a la que aferrarse y tienen que recurrir a esos pensamientos más profundos que tenemos en nuestra mente. Eso, sumado al miedo que sentimos ante la incertidumbre que vivimos en la actualidad, forman unos sueños y pesadillas que se intensifican en estas semanas de confinamiento.
Asimismo, la doctora Barret ha tocado otros puntos relacionados con los sueños, como el hecho de no acordarnos de lo que soñamos y que ahora sí lo hacemos. ¿Por qué? Según el estudio, el estrés y la falta de actividad física provoca que la calidad del sueño sea peor, y que nos despertemos en intervalos más claros y cortos, que hacen que nos acordemos de lo que soñamos.
La ciencia ha indicado que los sueños están vinculados con el bienestar de nuestro cuerpo y mente. Es una manera de que el subconsciente nos ayude a sanar heridas. Sin embargo, las pesadillas son un signo de ansiedad. Según el estudio de la doctora Barret, las personas que más están sufriendo con las pesadillas son los que están más cerca del coronavirus, quienes tienen pesadillas constantes, como los sanitarios.
La absurdez de los sueños
¿Por qué los sueños a veces son tan absurdos? Según estos estudios, las señales que producen los sueños son muy similares a las que envían a nuestra cabeza las drogas psicotrópicas. Esto quiere decir que durante el sueño se produce un efecto parecido al que sufriríamos si estuviésemos drogados.
Controlar nuestros sueños
Hay técnicas para controlar los sueños. Sí, como lo lees. La doctora Barret trabaja con pacientes, de manera que guía sus sueños. ¿Cómo? Una manera es escribir lo que queremos soñar y ensayarlo antes de dormir. Visualizar sueños felices para que nuestra mente recurra a ellos cuando nos dejemos llevar por los brazos de Morfeo.



