El presidente de la Diputación de Málaga y de Turismo Costa del Sol, Francisco Salado, ha cargado contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, por la «indolencia» del Ejecutivo ante los problemas de movilidad que sufre la provincia. Salado ha realizado estas declaraciones tras el accidente ocurrido en la A-7, en el túnel de Cerrado de Calderón, que ha provocado importantes retenciones y ha afectado a miles de conductores.
«Una tortura para los malagueños»
El también alcalde de Rincón de la Victoria ha relatado en primera persona su propia experiencia con el colapso en la A-7. «He salido de mi casa a las ocho menos cuarto y, a las diez y media, todavía estaba entrando en el túnel de Cerrado de Calderón. Esto es una tortura para todos los malagueños«, ha denunciado, subrayando la pérdida de horas de trabajo, retrasos en citas médicas, vuelos y asistencia a colegios.
Salado ha sido contundente al exigir soluciones inmediatas para aliviar la congestión del tráfico. «Queremos una respuesta rápida: carril reversible«, ha reclamado, instando al Gobierno central a tomar medidas urgentes.
Crítica al Gobierno por «asfixiar» a Málaga
Más allá del caos generado en la A-7, Salado también ha hecho referencia a la situación en la A-397, donde un derrumbe ha cortado el tráfico entre San Pedro y Ronda. En este contexto, ha lamentado que el Gobierno no haya optado por liberalizar los peajes de las autopistas que atraviesan la provincia, una medida que podría haber aliviado la congestión.
«Creo que hay una clara estrategia del Gobierno de España para asfixiar a la provincia de Málaga por motivos políticos. Lo que hemos vivido hoy es indescriptible. Los malagueños no se merecen este trato», ha concluido el presidente de la Diputación.
Un problema de movilidad que va más allá del Gobierno central
Si bien las críticas de Francisco Salado están dirigidas principalmente al Ejecutivo de Pedro Sánchez, lo cierto es que los problemas de movilidad en la provincia de Málaga también responden a una falta de inversión en la red de carreteras provinciales y autonómicas. Algunas vías secundarias presentan graves deficiencias en mantenimiento y seguridad, lo que contribuye a la saturación de las arterias principales como la A-7.



