Más cámaras y controles de velocidad: Estepona instalará más de 170 nuevos dispositivos

Las nuevas cámaras se añadirán a las 240 instaladas en 2023 y permitirán actuar con mayor rapidez ante atascos y accidentes

cámara control estepona
Policía Local Estepona.

Estepona ampliará su actual sistema de control del tráfico con más de 170 nuevas cámaras inteligentes distribuidas en 82 puntos del municipio, principalmente en zonas del extrarradio aunque también en el casco urbano.

El Consistorio prevé licitar próximamente esta ampliación, que permitirá extender una red que actualmente cuenta con 240 dispositivos instalados en 2023. Con la nueva actuación, el sistema superará los 410 dispositivos de control de tráfico en Estepona.

La teniente de alcalde del área de Fomento, Infraestructuras y Turismo (FIT), Ana Velasco, ha explicado que la ampliación responde a los resultados obtenidos desde la implantación del sistema hace tres años y busca aumentar la cobertura en distintas zonas del término municipal.

Los nuevos dispositivos dispondrán de mayor capacidad y mejores prestaciones, con el objetivo de aplicar nuevas tecnologías a la gestión de la circulación. El sistema permitirá mejorar la fluidez del tráfico y facilitar una actuación inmediata ante atascos, accidentes y otras incidencias relacionadas con el tráfico rodado.

La gestión y visualización de las cámaras se realiza desde el Centro de Control de la Jefatura de Policía Local de Estepona, desde donde también se podrá prestar apoyo al resto de Cuerpos de Seguridad que lo requieran.

La infraestructura permite interconectar los dispositivos en tiempo real y visualizar y almacenar datos e imágenes en un servidor central ubicado en instalaciones municipales y accesible desde la Jefatura de Policía Local.

Nuevos puntos de control de velocidad

La ampliación contempla además la instalación de puntos de control de velocidad dentro de la red de videocontrol de tráfico. Según la información facilitada por el Ayuntamiento, el sistema podrá utilizarse para controlar y reducir tanto la velocidad como la densidad de vehículos.

El objetivo es influir en el comportamiento de los conductores para mejorar la movilidad, reforzar la seguridad vial y contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.