María Gutiérrez, directora del Occidental Puerto Banús: “Me gustaría que me recordasen por estar presente, cuando me necesitaron”

Cuando la maternidad se convierte en una escuela de liderazgo

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María Gutiérrez

En el marco del Día de la Madre, en Área Costa del Sol queremos rendir homenaje a esas mujeres que comparten un mismo reto: compaginar la vida familiar con la profesional, sin dejar de entregarse por completo en ambas. Hoy contamos la historia de María Gutiérrez, madre, directiva y un ejemplo inspirador en el mundo de la gestión hotelera.

Actualmente forma parte del equipo directivo del Hotel Occidental Puerto Banús, una posición de alta responsabilidad en un sector que exige disponibilidad, adaptabilidad y liderazgo constante. Sin embargo, su discurso no está centrado en logros o cifras, sino en algo mucho más humano: los valores que transmite y recibe, tanto en casa como en el trabajo.

“Ser madre te enseña a gestionar con más empatía, con más paciencia. Aprendes a enseñar sin imponer, a guiar dejando espacio, y eso también lo aplico con mi equipo”.


Los valores que se aprenden en casa… y que guían en la empresa

Desde su experiencia, María afirma que la maternidad ha sido su mejor escuela de liderazgo. Valores como la paciencia, la didáctica, la empatía y la gestión emocional no solo han sido fundamentales en la crianza de sus hijas, sino también en su forma de liderar.

“En casa practicas a diario el arte de enseñar, de acompañar en el aprendizaje, de ajustar las expectativas para que cada persona alcance sus metas a su ritmo. Eso lo aplico también con los adultos, con mi equipo. No se trata solo de dirigir, sino de ayudar a crecer”.

Uno de los aspectos que más valora es el poder transmitir valores sólidos tanto en lo personal como en lo profesional. La constancia, el respeto, la colaboración y la sensibilidad hacia el otro son pilares comunes que atraviesan ambas dimensiones de su vida.

“Los valores no tienen un espacio fijo. Se enseñan en casa, pero también se viven en la empresa. En ambos lugares es importante aprender a gestionar la frustración, los imprevistos, y mantener la calma en momentos de tensión. Son lecciones que se retroalimentan”.


Conciliación: un reto aún pendiente

María reconoce que, a pesar de los avances, todavía queda mucho por hacer en materia de conciliación laboral y familiar, especialmente cuando se trata de cargos de responsabilidad.

“Las empresas están más sensibilizadas, pero en dirección hablamos de jornadas largas, de disponibilidad total, y eso no siempre es compatible con los horarios de los niños. En mi caso, que he tenido que cambiar de ciudad por motivos laborales, todo se complica aún más cuando tienes que mover a una familia entera”.

No obstante, afirma que el verdadero secreto está en el equilibrio emocional y en el autoconocimiento: saber cuándo se necesita desconectar y cuándo se puede mantener el ritmo sin afectar el bienestar personal o familiar.

“Si estás con tu familia, que estés al 100%. Que no estés físicamente, pero con la cabeza en el trabajo. Eso es clave. Y lo mismo al revés. Así, cuando tus hijas o tus compañeros piensen en ti, sepan que estuviste presente, que no fallaste”.


El valor invisible de las abuelas

En un emotivo reconocimiento, María dedica parte de su testimonio a quienes muchas veces no figuran en las noticias, pero son esenciales para que otras mujeres puedan crecer profesionalmente: las abuelas.

“Conozco muchísimos casos de madres trabajadoras que, sin sus madres o sus suegras, no podrían compaginar todo. Las abuelas sostienen la estructura familiar en muchísimas casas. Por eso creo que en el Día de la Madre también debemos celebrarlas a ellas”.

Esta mención no solo visibiliza una red de apoyo fundamental, sino que también invita a reflexionar sobre el papel colectivo en la conciliación familiar, que no debe recaer únicamente sobre la figura materna.


Una invitación a soñar: mensaje para otras madres

Para María, emprender o asumir cargos de liderazgo siendo madre no es una misión imposible, aunque sí requiere coraje, organización y, sobre todo, apoyo. Su consejo para otras mujeres que temen no poder con todo es claro:

“No dejes de perseguir tus sueños por los condicionantes domésticos. Busca una fórmula que funcione para ti, donde todos en casa colaboren. Y no olvides reservar un tiempo para ti misma, por pequeño que sea. La realización personal también es importante”.

Su reflexión es también una advertencia sobre la rapidez del tiempo:

“Los hijos crecen rápido, y no quiero perderme esas etapas. Por eso intento buscar una fórmula de equilibrio que me permita estar donde realmente quiero estar en cada momento”.


La Dolce Vita también celebra a las madres

Con motivo del Día de la Madre, el restaurante La Trattoria La Dolce Vita, parte del Occidental Puerto Banús, ha preparado una acción especial para todas las familias.

“Este fin de semana, si vienes a comer con tu madre, tendremos un detalle para ella. Queremos celebrarlas, reconocerlas, que se sientan especiales”.

Una iniciativa sencilla, pero significativa, que conecta con la filosofía que María practica: hacer sentir a las personas vistas, escuchadas y valoradas.


El mayor legado: estar presente

Para cerrar la entrevista, le preguntamos a María cómo le gustaría que la recordaran sus hijas y sus compañeros de trabajo. Su respuesta, breve pero contundente, es quizás la que más dice de ella:

“Que digan que estuve presente cuando me necesitaron. Eso es lo que más me importaría”.

En un mundo donde todo va deprisa, su historia es un recordatorio de que estar, con autenticidad y entrega, es uno de los mayores actos de amor y liderazgo. Y es justamente eso lo que hace que María no solo inspire, sino que deje huella.