Marbella sigue siendo un destino de suerte en la Costa del Sol, tras conocer la noticia de que un cupón del Súper11 de la ONCE ha premiado a un afortunado con un millón de euros. El encargado de repartir esta enorme alegría ha sido Juan Jiménez, un vendedor con más de 25 años de experiencia en la ciudad, quien, ayer, vendió el cupón agraciado en su quiosco ubicado en el barrio de Miraflores.
El quiosco de Juan Jiménez, ubicado en el barrio marbellí de Miraflores, fue el punto de venta afortunado en esta ocasión. El premio de 1.000.000€ es el tercer gran premio que el vendedor ha logrado repartir en su carrera, un logro que, según él mismo asegura, nunca deja de emocionarle. “Uno no puede acostumbrarse a esta alegría”, comentó con humildad Jiménez, quien lleva años repartiendo suerte en distintas zonas de Marbella.
A pesar de su dilatada trayectoria, el vendedor no muestra signos de cansancio. Todo lo contrario, Juan se muestra orgulloso de haber podido repartir tanta felicidad a través de la ONCE, y recalca que este premio “también es para él”, ya que cada victoria de un cliente es una muestra de que su esfuerzo por ayudar a los demás tiene su recompensa.
Juan Jiménez se dedica a la venta de cupones de la ONCE en Marbella desde hace más de un cuarto de siglo. Durante este tiempo, ha logrado repartir múltiples premios importantes, lo que le ha valido el cariño de sus clientes y la satisfacción de saber que ha contribuido al bienestar de muchos. En su kiosko, situado en el barrio de Miraflores, Juan no solo vende boletos, sino que también ofrece un trato cercano y humano a quienes acuden en busca de suerte.
“Este premio es una gran motivación para seguir ayudando a las personas que se acercan a mi puesto”, afirma el vendedor, quien considera que cada vez que reparte suerte, también se siente afortunado. Sin duda, este gesto altruista y su constante esfuerzo por contribuir a la comunidad hacen de Juan un referente de bondad en Marbella.
Juan Jiménez, a pesar de llevar más de 25 años en el oficio, sigue motivado por el deseo de seguir repartiendo alegría. Para él, el premio no es solo un reconocimiento a su labor, sino un recordatorio de la importancia de su trabajo. “Ahora tengo más ganas de seguir ayudando a las personas a las que pueda”, comenta.



