La Junta de Andalucía le dio hace unos meses la herramienta legal a los ayuntamientos para que puedan limitar y regular la preocupante aparición de las viviendas turísticas y Málaga se ha puesto manos a la obra para impedir la apertura de nuevos pisos.
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha informado que aplicará la posibilidad ya fijada en el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) de que los inmuebles destinados a hospedaje han de tener una entrada propia; si no se cumple, la Urbanismo no permitirá su puesta en funcionamiento.
Ya están revisando alrededor de 800 peticiones de pisos turísticos registradas.
Se trata del primer movimiento estratégico y el Ayuntamiento malagueño está trabajando en una ordenanza específica que permitirá intervenir en las zonas saturadas, regulando porcentajes máximos de uso en los barrios.
Un primer paso que ha dado Málaga capital y que podrían empezar a dar el resto de municipios costasoleños.



