La medicina hiperbárica surgió hace más de 300 años aunque aún es muy desconocida en nuestro país. Alexandra Licintuña tuvo que enfrentarse a uno de los momentos más difíciles de su vida hace nueve años, cuando su marido sufrió un infarto de miocardio con secuelas como la falta de oxígeno y de riego sanguíneo, que le llevó a tener un daño neurológico grave que no le permitía hablar, andar y ni siquiera comer. Esto llevó a Alexandra a investigar y buscar soluciones fuera de nuestras fronteras para salvar a su esposo y poder ofrecerle una calidad de vida mejor. Y ahí estuvo en el momento y sitio adecuado: la medicina hiperbárica. Un tratamiento que ayudó en su propósito cuando pensaba que ya no había esperanzas y que la llevó a abrir la Clínica de Medicina Hiperbárica en Estepona, una de las pocas que hay en nuestro país y que cumple ahora 7 años desde su apertura en la ciudad. «El principal objetivo fue mejorar la calidad de vida de mi marido y después decidí abrirlo al público para ayudar a más personas que han pasado por lo mismo que él», nos contaba la fundadora del centro médico, mientras nos mostraba las instalaciones.

Una medicina que ha logrado que cientos de personas se trasladen desde distintos puntos del mundo hasta el municipio de Estepona para recibir el tratamiento. Parálisis cerebral, fibromialgia, fracturas, lesiones deportivas… que son tratados en la clínica y que logra resultados muy buenos. Así nos lo explicaba el médico especialista en este tratamiento, Rafael Sánchez, quien lleva todos estos años trabajando en Estepona para ayudar a los pacientes en la mejora de su calidad de vida. «Es una especialidad médica que fundamenta su tratamiento en el uso del oxígeno a alta presión, con cámaras hiperbáricas en las que se suministra. Es una ciencia que lleva muchos años de evolución y que va extendiéndose cada vez más», añadía el doctor.
Enfermedades cada vez más comunes como la fibromialgia, que obtiene unos resultados increíbles con el tratamiento del oxígeno a alta presión y que logra incluso que estas personas dejen de sentir dolor. «Es una de las mayores satisfacciones que nos da a los profesionales. Ver que las personas que sufren esta enfermedad se van asintomáticas de aquí. Es una enfermedad terrible, no porque sea grave sino porque es muy invalidante y la medicación no es resolutiva. Con este tratamiento hemos conseguido que la gente salga sin dolor», aseguraba Sánchez, quien nos contaba que todas las personas que han acudido con esta enfermedad a la clínica se han ido asintomáticas.
Daño neurológico
Por otra parte, otra indicación muy común en este tipo de tratamientos es el daño neurológico. Personas de todas las edades acuden diariamente a la clínica por esta clase de patologías. «Somos referentes a nivel europeos en el tratamiento en niños. Tratamos a pequeños de Dinamarca, Noruega, Alemania… porque, debido a las circunstancias de su país, vienen a Estepona durante un mes solo para recibir el tratamiento», aseguró el doctor junto a las dos cámaras hiperbáricas con las que cuentan en la clínica.
Además, también son muchos los deportistas de élite los que acuden al centro en Estepona para mejorar su rendimiento a nivel profesional y mejorar su calidad de vida.
Una hora dentro de la cámara
«Transmitir tranquilidad a los pacientes» es uno de sus prioridades a la hora de suministrar el oxígeno puro a alta presión. Así nos lo contaba el técnico camarista, Christian Keller, que es el encargado de ofrecer su atención durante toda la hora que dura el tratamiento en la cámara hiperbárica. «Al ser una medicina novedosa, la gente no la conoce y a veces temen cuando le sometemos a presión en el oído. Se ponen nerviosos o algunos tienen claustrofobia, entonces hablo con ellos toda la hora a través de un teléfono que hay en la cámara, paramos a veces la sesión y la volvemos a iniciar cuando ellos ya están más cómodos», explicó Keller.

Una cámara en la que los pacientes entran acostados y están durante una hora entera relajados, viendo la televisión en la que pueden elegir Netflix, Youtube, los canales habituales… Lo que ellos necesiten para estar como en casa, incluso llegándose a dormir por el nivel de relajación que supone el tratamiento.
Una recomendación que hacen tras el tratamiento es beber mucha agua, ya que el oxígeno deshidrata. La sensación cuando terminas la sesión, según nos contaba Cristian, es de haber descansado muchas horas. «Estás respirando 100% de oxígeno, algo a lo que no estamos acostumbrados», señalaba el técnico camarista.
Para empezar a notar mejoría, en Bienestar suele ser a partir de la tercera sesión; de 5 a 10 sesiones para patologías graves, y de 20 a 30 sesiones para patologías muy graves.
Por su séptimo aniversario, la clínica ha lanzado una oferta especial de 399 euros 3 sesiones.



