Área Costa del Sol ha recibido al secretario de la Asociación de Chiringuitos de Málaga (ACHIMA) y propietario del chiringuito El Madero en Estepona, Óscar Rulli, quien no ha dudado en atendernos y mostrarnos su preocupación por la falta de información que tienen acerca de cómo les puede llegar a afectar esta situación y ha lamentado la falta de medidas que pueden llevarles a estos pequeños negocios a sufrir grandes pérdidas: «Tememos bastante a lo que viene. Las decisiones son poco probables de contemplar y llevar a cabo. Cómo pretenden que un negocio funcione con la terraza con un límite de un 30% de ocupación. Son propuestas que parecen sacadas de un lugar que no es real. Imagínate un chiringuito con la mascarilla puesta y sin poder ir a la playa».
Rulli tiene claro que si abren los chiringuitos es para que funcione el negocio y no para sufrir grandes pérdidas que podrían llevarles a la quiebra inminente. Unos ingresos que suelen ser mayores en los meses de julio y agosto pero que el resto de la temporada les ayuda a sufragar algunos gastos y que este año parece que no van a poder contemplar de manera notable: «Somos negocios de poco tiempo y mucho esfuerzo. Mucha gente trabaja y depende de nosotros. Estamos muy preocupados porque no sabemos cómo vamos a afrontar esto».
Los chiringuitos podrían abrir a partir de la fase 2 pero con una serie de limitaciones que llevan al secretario de ACHIMA a pensar que «no es viable». No está permitido ir a la playa y tan solo podrían tener una ocupación del 30% en las terrazas. «No podemos tener la cocina y la sala armada cuando no hay manera de que eso ocurra. Está prohibido», ha asegurado Rulli, quien también ha comentado que en la fase 3 podrían tener un 50% de ocupación y la playa ya podría recibir a gente: «Tiene otro color pero las fronteras están cerradas. Nuestros clientes más habituales son extranjeros y si encima le sumas que está limitado el traslado interprovincial, dime tú cuánto gente va a poder venir por más ganas que tenga. Es lamentable».
«Ojalá pudiera compensar abrir. Estamos en un límite de equilibrio muy flojo. Estamos desesperados de que comience la temporada».
Óscar Rulli además cuenta con un chiringuito por excelencia en la Costa del Sol situado en Estepona, El Madero, bastante popular en la provincia y que fue sometido a una gran reforma el año pasado. «Hice una obra muy importante y tengo deudas para regalar. Si encima abro y creo más deudas, tengo la quiebra a la vuelta d ella esquina. No es cuestión de abrir, sino de sufragar gastos y que no suframos pérdidas».
Chiringuitos malagueños unidos
«A día de hoy estamos muy preocupados. Para julio seguramente estemos abriendo pero no va a ser notable. Seguro que va a haber muchos gastos y muchas pérdidas. El turismo interno es muy bueno pero insuficiente para la cantidad de ofertas turísticas que ofrecemos. Necesitamos a los extranjeros que nos tienen como un gran reclamo turístico en la Costa del Sol. Es la identidad de la costa», ha añadido Rulli, quien ha asegurado que todos los chiringuitos de la zona están muy unidos e intentando encontrar soluciones a esta situación insostenible.
El secretario ha asegurado que se encuentran todos muy unidos, con un mismo problema y en una misma encrucijada, a la espera de que con el paso del tiempo y el transcurso de los días, todo vaya mejorando.
«Hemos recibido apoyo por parte de los proveedores. Estamos con el Ayuntamiento codo a codo, intentando que el Gobierno no cobre los cánones de este año. Hay una negativa a priori. No es fácil conseguir préstamos por parte de Ayuntamientos al ser negocios tan pequeños», ha asegurado Rulli.
«Es una situación que no esperábamos de ninguna manera. Todos los que trabajamos en la playa somos luchadores natos que dependemos de muchos factores como el clima. Pero esta vez no sabemos contra qué estamos luchando».
La solución
Según Óscar Rulli, lo ideal sería realizar test masivos a toda la población que se pueda, incluyendo los extranjeros que vienen de fuera: «Aunque tengamos que hacerlo nosotros. Los que estén mal, a tratarse. Los que estemos bien, libertad aunque sea paulatina. No puede ser que estemos todos encerrados sin saber si estamos contagiados o no. Pondremos cámaras térmicas en la entrada y usaremos mascarillas. Cartas que puedan leerse a través de los teléfonos móviles y una persona encargada de la limpieza del local. Es complicado realmente pero intentaremos hacerlo lo mejor posible».
Como bien decía Rulli, tendremos que esperar pero estamos seguros de que esa imagen de espetos, cervecitas frescas y mucho sol y playa la veremos antes de lo que esperamos: «El mensaje siempre tiene que ser de esperanza».


