Estepona continúa reforzando su posición dentro del mercado residencial de la Costa del Sol. La transformación experimentada por la ciudad, unida a su calidad de vida, tranquilidad y creciente carácter internacional, está atrayendo a compradores que ya no buscan exclusivamente una vivienda para sus vacaciones, sino también un lugar donde pasar largas temporadas, establecer su residencia o invertir.
Parte de ese atractivo reside en haber mantenido algunos de los elementos que tradicionalmente han definido a Estepona mientras la ciudad crecía y renovaba sus espacios. El casco antiguo conserva sus calles blancas, plazas, fachadas cubiertas de flores y pequeños comercios, a los que se ha sumado una oferta cada vez mayor de restaurantes, cafeterías y establecimientos vinculados a una población más internacional.
Este perfil permite a Estepona diferenciarse de otros enclaves de la Costa del Sol con una mayor concentración turística. La tranquilidad, el espacio y la seguridad están ganando importancia en las decisiones de compra, especialmente entre familias y personas que contemplan utilizar la vivienda durante buena parte del año.
“Cada vez encontramos más compradores que no piensan únicamente en unas vacaciones de unas semanas al año”, explica Rosana Muñoz, directora de la oficina de GILMAR Real Estate en Estepona. “Muchos buscan pasar largas temporadas, teletrabajar desde aquí o directamente establecer su residencia. La calidad de vida y el entorno pesan cada vez más en la decisión de compra”.
Un mercado para perfiles muy diferentes
Esta evolución también se refleja en la variedad de viviendas disponibles. La oferta comercializada por GILMAR Real Estate permite encontrar desde apartamentos próximos al mar y al centro urbano hasta adosados junto a campos de golf y grandes viviendas dentro del segmento residencial de mayor nivel.
Entre estas propuestas se encuentra Portamare, un residencial de 22 viviendas de dos y tres dormitorios situado cerca del puerto deportivo y a unos 100 metros de la playa. El proyecto incluye apartamentos, bajos y áticos dúplex y tríplex, con precios desde 459.700 euros. Su proximidad al paseo marítimo, los restaurantes, comercios y el casco histórico permite realizar a pie buena parte de las actividades cotidianas.

Una alternativa diferente es Altoasis, junto a Azata Golf, compuesto por 87 adosados de tres dormitorios distribuidos en dos plantas más sótano, con garaje privado y solárium. Sus zonas comunes disponen de piscina exterior, piscina interior climatizada, gimnasio, spa, sauna y jacuzzi. Las viviendas parten de 470.250 euros y se encuentran terminadas y listas para entrar a vivir.

El mercado de mayor nivel encuentra otro de sus exponentes en Balcón del Mediterráneo, en la Nueva Milla de Oro. La promoción cuenta con 37 viviendas de tres, cuatro y cinco dormitorios, superficies aproximadas de entre 200 y 300 metros cuadrados y vistas frontales al Mediterráneo. Sus terrazas alcanzan los 116 metros cuadrados y las viviendas cuentan con techos de tres metros de altura.
El residencial incorpora además piscinas exterior e interior, spa, sauna, gimnasio, sala de yoga, espacios de coworking, zonas sociales y simulador de golf. Los precios parten de 1.456.340 euros, en una propuesta dirigida a quienes buscan combinar la privacidad y amplitud de una vivienda con servicios propios de un resort.

La oferta se completa con Villas Monte Palatino, en Valle Romano, un proyecto formado por cinco villas independientes contemporáneas con vistas abiertas al Mediterráneo y al campo de golf. Las propiedades cuentan con entre aproximadamente 590 y 650 metros cuadrados construidos sobre parcelas cercanas a los 885 metros cuadrados, además de piscina privada, jardín, terrazas, solárium y garaje. Los precios parten de 1,59 millones de euros y los propietarios pueden personalizar determinados aspectos de la distribución y escoger acabados de cocinas, baños y pavimentos dentro de la gama PORCELANOSA.

La coexistencia de proyectos tan diferentes refleja la diversificación que está experimentando el mercado inmobiliario de Estepona. Apartamentos urbanos cerca del Mediterráneo, viviendas familiares próximas al golf, residenciales con servicios de alta gama y villas que priorizan la privacidad conviven en una ciudad capaz de responder a perfiles de compradores cada vez más variados.
Estepona avanza así apoyándose en una combinación de crecimiento residencial, demanda internacional, seguridad y calidad de vida, mientras mantiene buena parte del carácter que históricamente la ha diferenciado. En una Costa del Sol con una elevada demanda inmobiliaria, ese equilibrio se presenta como uno de los principales argumentos de la ciudad para continuar ganando terreno como destino para vivir, disfrutar de una segunda residencia o invertir.



