Con una antigüedad de unos 5.000 años, los Dólmenes de Corominas son el monumento funerario más antiguo de la Costa del Sol. Este yacimiento prehistórico fue hallado en 2001 durante la construcción de la autopista AP7 entre Estepona y Guadiaro, en el conocido como Cerro de Corominas, y así lo ha recordado en una publicación Ángel Fernández, quien ha querido poner de manifiesto la importancia de este hallazgo.
En los trabajos apareció una espectacular necrópolis megalítica (cementerio con tumbas hechas a base de grandes piedras) de la Edad del Cobre, con cinco sepulcros excepcionalmente bien conservados y varios enterramientos de tipo campaniforme. También se excumaron varias decenas de individuos enterrados con vasijas cerámicas, útiles de piedra, puntas de flecha, hachas y adornos personales como cuentas de collar o conchas marinas perforadas.

Dada la importancia de los restos, se decidió trasladar todo el yacimiento en su disposición original hasta su ubicación actual, en el Parque San Isidro Labrador, en el paraje de Los Pedregales, de Estepona. Para albergar los restos, se construyó un centro de interpretación diseñado expresamente para albergar estos dólmenes, con una bóveda de 24 metros de diámetro y 6 de altura, oculta bajo un montículo que recrea la arquitectura funeraria megalítica.
Dentro del edificio se ha reconstruido la topografía del yacimiento, incluyendo los cinco dólmenes en su posición original. A través de paneles explicativos y vitrinas, se informa a los visitantes sobre los detalles de su descubrimiento, la investigación y la reconstrucción de las prácticas funerarias que se llevaron a cabo en este sitio.
El centro fue inaugurado en 2007 y se trata del único museo de toda Europa donde poder contemplar 5 dólmenes de corredor en perfecto estado de conservación así como sus ajuares. Según algunos expertos, Corominas es la primera necrópolis megalítica del litoral malagueño y el monumento más antiguo de toda la Costa del Sol.










