Descárgate la aplicación «Costasoleando» para prevenir la llegada de medusas a tu playa este verano

La Inteligencia Artificial permite alertar a los bañistas de medusas o espumas flotantes en el mar en la Costa del Sol

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Imagen de una medusa

Cuando vas a la playa y notas el agua a buena temperatura, lo primero que se te viene a la cabeza son las medusas y uno no disfruta ya el baño tranquilo, porque sus picaduras son bastante incómodas, dejándonos una sensación de ardor, escozor y dolor como si del aguijón de una avispa se tratase.

Ahora, bañarse en las playas de la Costa del Sol es más seguro gracias a la inteligencia artificial que permite alertar con antelación de la próxima presencia de medusas o de espumas flotantes formadas por la acumulación de sedimentos, lo que en Málaga se conocen como «natas».

La información se puede consultar en la aplicación gratuita ‘Costasoleando’, que recibe miles de visitas, o en la página web costasoleando.es , según ha explicado este pasado jueves a EFE el director de la Cátedra de Ciencias del Litoral de la Costa del Sol de la Universidad de Málaga, Francisco Franco.

Ha precisado que la medusa que aparece en el litoral malagueño es la «Pelagia noctiluca», de la que «cada cinco o seis años hay una llegada masiva de enjambres» a estas playas, pese a que este tipo de medusa es propio de alta mar y no tiene que acercarse a la costa ni para alimentarse ni para reproducirse.

Franco ha explicado que la aparición de estas medusas en la costa se produce cuando una borrasca «desdibuja los dos giros de corrientes» que se producen frente a la costa de Andalucía -uno frente a la de Málaga y otro frente a la de Granada- y entonces «viajan por todo el litoral, de este a oeste, hasta llegar al Estrecho de Gibraltar».

Sin embargo, si los dos giros de corrientes están bien definidos, las medusas no se acercan porque «están encerradas en ese giro de corriente en alta mar».

Si aparecen en la costa de Granada recorren poco a poco todo el litoral malagueño, un conocimiento de cómo se acercan que les permite «desarrollar algoritmos que predicen la probabilidad de la llegada de enjambres de medusas a cada playa de la Costa del Sol».

Junto a esta tecnología, socorristas de las costas de Granada y Málaga constituyen una red de vigilancia de la presencia de medusas como prevención, de forma que «si en Almuñécar dan el aviso de la llegada de medusas, en Nerja se están preparando ante esa llegada» y así sucesivamente, de este o oeste, del litoral andaluz.

En caso de que desaparezca el giro de la costa de Málaga pueden entrar medusas desde alta mar directamente a Fuengirola y Marbella.

La aplicación para teléfonos móviles Costasoleando, además de informar de la probabilidad de la llegada de medusas o la presencia de «natas», da cuenta de qué tipo de deporte náutico se puede practicar a cada hora en los próximos cinco días en cada playa de la zona según las olas y los vientos.

Se unen así la ciencia del litoral, los deportes náuticos y el turismo con la inteligencia artificial como hilo conductor, destaca Franco, que relata que empezaron en 2017 a estudiar el litoral y años después crearon la plataforma que mejora progresivamente al acumular más información y «aprender» con los datos nuevos.

Podrían llegar pronto medusas desde Granada, según los últimos datos, y este sábado es probable la presencia de «natas», que descenderán el domingo al cambiar las olas de levante a poniente.

Las «natas» se originan cuando las olas de levante bañan las costas de Málaga y «lavan» el componente de arcilla de la arena de la playa, «lo que se conoce por los bañistas como el polvo de la playa», que queda flotando formando «una espuma que tienen fundamentalmente naturaleza mineral«.

Esa espuma, «con el tiempo, va absorbiendo microbiología marina y microalgas de origen marino», según el director, que precisa que, «conociendo los mecanismos de formación, se pueden modelizar matemáticamente los procesos y los algoritmos matemáticos de la inteligencia artificial, predecir cuándo eso va a suceder».

En playas como las de Cabo Pino, que no tienen mucho contenido de arcilla, no suelen aparece «natas», detalla.

Los datos de las olas, los vientos, las mareas o las características de los sedimentos están introducidos en la base de datos que utiliza la inteligencia artificial y puede predecir a cinco días vista la probabilidad de aparición de «nata» en cualquier playa de Málaga.