El incendio más grave de la historia de nuestro país continúa activo. En apenas 72 horas, ya ha arrasado más de 5.000 hectáreas y se ha cobrado la vida de un bombero forestal de 44 años, Carlos Martínez Haro. Una noche dura en la que pasada la medianoche el 122 ya informaba de un nuevo desalojo por precaución de unas 40 personas de 11 viviendas en la zona de los Quiñones, al sur de Cuesta de Ronda, en Estepona, debido a la caída de pavesas provocadas por el fuego.
El total de evacuados asciende ya a 1.054, aumentando después de que una nube de ceniza creada por el fuego amenazara con descargar una lluvia tóxica sobre los pueblos de Jubrique y Genalguacil, teniendo que ser confinados en sus casas o incluso abandonarlas.El servicio de emergencias 112 informó de que los vecinos de ambos municipios debían permanecer en sus casas, con la recomendación de cerrar puertas y ventanas para impedir la entrada del humo y evitar los desplazamientos en coche. Sin embargo, muchos vecinos prefirieron salir de los pueblos.
Por su parte, los más de 200 efectivos del INFOCA y bomberos del Consorcio Provincial tuvieron que ser retirados debido al pirocúmulo y al peligro que supone. Este hecho ha mantenido en vilo a la población mientras el fuego seguía avanzando por la sierra, contra el que solo luchaban los medios aéreos que no dejaron de trabajar.
Anoche, el INFOCA anunciaba que el pirocúmulo empezaba a disiparse y la Junta levantó el confinamiento de Genalguacil y Jubrique, y los bomberos volvieron al trabajo para seguir luchando contra el fuego



