¿Costa del Sol o pueblos del interior de la provincia?: Los destinos preferidos para los ‘nómadas digitales’

La llegada de los ‘teletrabajadores’ a estas poblaciones dinamizan su economía y contribuyen a frenar la despoblación

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Benarrabá en una imagen de archivo.

La Costa del Sol es uno de los destinos españoles preferidos por los nómadas digitales, pero no todos los que se desplazan a Málaga buscan estar cerca del mar: cada vez son más los que apuestan por instalarse en pequeños pueblos del interior, como Benarrabá o El Borge, donde encuentran tranquilidad, naturaleza y la hospitalidad de su gente.

La pandemia de covid-19 impulsó la llegada de teletrabajadores de todo el mundo a municipios como estos, que han visto en este fenómeno, que sigue al alza, una manera de dinamizar su economía y luchar contra la despoblación.

A una hora en coche de Marbella

El caso de Benarrabá, un pueblo de unos 450 habitantes situado en el Valle del Genal, a una hora en coche de Marbella y dos de la capital, que se ha aliado con la asociación Rooral para posicionarse como polo de atracción de trabajadores en remoto.

El Ayuntamiento no escatima recursos para conseguir este objetivo: ha habilitado una vieja casa del siglo XVIII como centro de innovación digital y espacio de cotrabajo, está construyendo una vivienda compartida para teletrabajadores y garantiza una buena conexión a internet en todo el término municipal.

Encontrar vivienda en óptimas condiciones para este tipo de profesionales es uno de los retos a los que se enfrentan los pueblos que quieren atraer a nómadas digitales.

Este problema lo sufre El Borge, un municipio de 968 habitantes situado en la comarca de la Axarquía, a unos 45 minutos de Málaga, que ha aumentado su población en 40 personas desde la pandemia, gracias, sobre todo, a la llegada de teletrabajadores, explica a EFE su alcalde, Raúl Vallejo.

Para solucionarlo, el pueblo ha puesto en marcha un plan: ofrece a los propietarios de viviendas en mal estado la posibilidad de que el Ayuntamiento las reforme a cambio de que durante cinco años se encargue de gestionar su alquiler. Pasado este período, las casas vuelven a estar disponibles para sus dueños.