El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha ratificado la condena de 22 años de prisión dictada por la Audiencia Provincial de Málaga contra un hombre que, durante cuatro años, agredió sexualmente a su hijastra, menor de edad, y, posteriormente, por el mismo período, también a su hija biológica. La denuncia presentada por esta última permitió destapar los abusos que había sufrido la primera.
De acuerdo con lo expuesto en la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, el condenado vivía en Torremolinos junto a su esposa y las dos hijas de esta, una de las cuales tenía nueve años cuando comenzaron los hechos. Según los detalles del fallo, fue a más tardar en 2008, al cumplir la menor 13 años, cuando el hombre inició las agresiones sexuales. Para ello, aprovechaba las ausencias de su esposa.
El documento judicial relata un episodio concreto: «una noche, mientras la menor dormía en el sofá frente al televisor, el acusado empezó a tocarla con fines de satisfacer sus deseos sexuales. Solo se detuvo cuando ella despertó. La joven, atemorizada y sin saber cómo reaccionar, no dijo nada, lo que el hombre utilizó a su favor para repetir los ataques entre 2008 y 2012». Estos abusos cesaron cuando la víctima, al cumplir 17 años, decidió marcharse del domicilio familiar.
Sin nadie a quien recurrir, la menor plasmó su sufrimiento en un diario personal. Tiempo después, su madre lo encontró y confrontó al agresor, quien negó todo. La madre, lejos de apoyar a su hija, optó por no creerla, dejando a la víctima en una situación de absoluta indefensión.
En 2017, tras mudarse la familia a Benalmádena, el hombre comenzó a abusar de su hija biológica, nacida en 2008. La niña tenía entonces nueve años. El acusado la sometía a tocamientos y le advertía que no contara nada, argumentando que, de hacerlo, él sería detenido y su madre se enfadaría. Estos episodios se prolongaron durante cuatro años, hasta que, al alcanzar los 13 años, la menor reunió el valor para contárselo a su madre. En mayo de 2022, esta presentó una denuncia.
Fue entonces cuando la hermanastra, que ya tenía 27 años, decidió revelar los abusos que ella misma había padecido años antes.
La Sección Segunda de la Audiencia de Málaga impuso al acusado las siguientes penas:
- 10 años de cárcel por un delito continuado de abusos sexuales contra su hijastra.
- 12 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual contra su hija biológica.
- Prohibición de acercarse a menos de 500 metros de las víctimas o contactarlas, durante 15 y 22 años, respectivamente.
- 10 años de libertad vigilada tras cumplir la pena de prisión.
La defensa del condenado recurrió ante el TSJA, alegando que las transferencias de dinero realizadas para las necesidades de su hija debían considerarse un atenuante por reparación del daño. Sin embargo, el Tribunal Superior desestimó esta y otras alegaciones, confirmando íntegramente la sentencia original.
El TSJA destacó la solidez y coherencia del testimonio de la primera víctima, sin hallar contradicciones relevantes. Asimismo, subrayó la extrema vulnerabilidad de la menor, quien sufrió los abusos desde una edad temprana y quedó desamparada al no recibir apoyo de su madre.



