Todo ocurrió en 2019, cuando los amigos del agresor tuvieron una trifulca con otro grupo de jóvenes en la zona de bares de Estepona, que llevó a la Policía Local a trasladar a uno de los grupos al centro de salud por las lesiones que habían sufrido. Tal y como ha publicado SUR, al salir sobre las 07.00 horas, se encontraron con sus contrincantes, entre los que se encontraba quien no había participado en la pelea anterior. No obstante, en el reencuentro decidió intervenir y le propinó una puñalada en el costado a uno de los jóvenes, quien tuvo que ser ingresado durante diez días.
Así lo ha definido la presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga en una sentencia a la que ha tenido acceso el diario. Tal y como se describe en el apartado de hechos probados de la sentencia, el atacante actuó «movido por el ánimo de menoscabar la integridad física» de su víctima.
El atacante usó una navaja con diez centímetros de hoja y un mango negro, y luego se dio a la fuga tras herir a la víctima junto al resto de amigos. Distintos análisis concluyeron que el arma contenía perfiles genéticos compatibles entre agresor y agredido; y la Policía Judicial dio con la ropa que llevaba ese día el condenado, en la que había manchas de sangre.
La víctima sufrió una herida profunda que le afectó al hígado, aunque su vida no corrió peligro. Estuvo durante diez días ingresado en le hospital, periodo por el que la Audiencia Provincial lo condena a pagar 1.100 euros en concepto de responsabilidad civil.
La Fiscalía tipificó los hechos como homicidio en grado de tentativa, aunque los miembros del tribunal hayan concluido que la agresión no tuvo esa motivación.



