En Málaga, tierra de sol, mar y montaña, conviven numerosas especies de reptiles que, a pesar de su discreción y timidez, juegan un papel fundamental en el equilibrio natural. Entre ellos, las serpientes son auténticas guardianas del ecosistema, controlando poblaciones de pequeños mamíferos, anfibios e insectos y contribuyendo así a la salud de nuestros bosques, ríos y pastizales. A continuación, te presentamos cinco serpientes que habitan en nuestra provincia:
1. La culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora)

Guardianas de las acequias malagueñas
Entre las joyas ocultas de los humedales y riberas malagueñas se esconde una serpiente que, aunque tímida, no pasa desapercibida para quien sabe mirar: la culebra de collar mediterránea. Su nombre científico, Natrix astreptophora, quizás no diga mucho, pero esta serpiente es toda una maravilla para los amantes de la naturaleza, un pequeño tesoro que juega un papel crucial en el equilibrio de nuestros ecosistemas.
No suele superar el metro de longitud, aunque algunos ejemplares pueden llegar a los 125 centímetros. Su cuerpo robusto y su cabeza ancha la hacen inconfundible. Lo más llamativo es su piel, que combina un verde intenso con manchas negras, que varían con la edad, y un vientre de patrón ajedrezado en blanco y azul, tan característico como un traje de gala. Y claro, ese collar blanco y negro que adorna la parte posterior de su cabeza y cuello, que le da nombre y encanto… aunque ojo, porque en los ejemplares adultos este “collar” puede desvanecerse como un suspiro.
Unos ojos que cuentan historias y una defensa muy teatral

Lo que realmente atrapa la atención de quien la observa son sus ojos: un iris de un rojo anaranjado, como si llevara un fuego interior que la hace única entre las serpientes malagueñas. Sus escamas son rugosas, con una textura que recuerda a la quilla de un barco.
Pero no creas que esta serpiente es una valiente guerrera: es más bien una experta en el arte de pasar desapercibida y en evitar conflictos. Ante el menor peligro, la culebra de collar mediterránea despliega un truco digno de la mejor actriz de teatro: se hace la muerta. Se tumba flácida, con la boca entreabierta y la lengua fuera, y no solo eso, ¡hasta emite un olor pestilente para convencer a sus posibles predadores de que no merece la pena molestarse, dado que muchos animales evitan comer carroña! Un espectáculo que, sin duda, combina actuación y supervivencia en dosis perfectas.
Hábitos, dieta y hogar: un pez, una rana y mucha agua

Aunque le encanta el agua y suele estar cerca de ríos, charcas o lagunas, esta culebra no es esclava del medio acuático. Prefiere zonas húmedas donde pueda cazar a gusto: sapos, ranas, peces y hasta insectos acuáticos forman su menú habitual. Es mayormente diurna, aunque a veces se deja ver de noche, siempre con esa discreción que la caracteriza.
Su ciclo vital comienza en primavera, con el celo entre marzo y junio. La hembra pone entre 12 y 30 huevos, a menudo en nidos comunales bajo piedras o montones de hojas húmedas. Cuando nacen, en agosto o septiembre, las pequeñas crías miden unos 15 centímetros y son aún más acuáticas que sus padres, que poco a poco se aventuran más lejos del agua.
Un tesoro malagueño en peligro
Aunque la culebra de collar mediterránea está presente en varios puntos de Málaga, su avistamiento es un lujo reservado a pocos, ya que es huidiza y sus espacios naturales están fragmentados. Prefiere las sierras y montañas húmedas como la Serranía de Ronda, los Montes de Cortes o las sierras de Camarolos y Tejeda. En la Costa del Sol es posible encontrársela por los municipios de Casares, Estepona o Marbella.

Está protegida por ley, pues su hábitat sufre la presión de la contaminación, urbanización y la alteración de los cursos de agua. La persecución injustificada y la desaparición de sus presas naturales también amenazan su existencia.
Más que una serpiente bonita (y sí, es realmente hermosa), esta especie es un regulador natural que mantiene bajo control las poblaciones de anfibios y contribuye a la salud de los humedales. En muchas tradiciones mediterráneas, las serpientes simbolizan renovación y protección, un mensaje que Málaga debe recuperar para fomentar el respeto y la convivencia con esta singular vecina.
Cómo convivir con esta joya reptante
Si tienes la suerte de cruzarte con una culebra de collar mediterránea, mantén la calma y disfruta el momento desde la distancia, la máxima posible para no estresarla. No es venenosa ni agresiva, y si se siente amenazada, preferirá huir o desplegar su teatral “muertito” antes que atacar. Respetar su espacio es clave para que siga siendo parte de nuestros humedales por muchos años.
2. La víbora hocicuda (Vipera latastei)

La única venenosa de esta lista
Pequeña en tamaño pero con más carácter que la anterior, la víbora hocicuda es un reptil fascinante que despierta tanta curiosidad como respeto en Málaga. No suele superar los 60 centímetros, pero su presencia es contundente: un cuerpo compacto y robusto, coronado por una cabeza ancha con un hocico puntiagudo y hacia arriba que le da su nombre y personalidad propia.
Un diseño perfecto para esconderse y sorprender

Su mirada, con pupilas verticales, es tan penetrante que impresiona a cualquiera que la descubra de cerca. Y su piel… esa piel es toda una obra maestra del camuflaje: una cadena de zigzags negros o grises se extiende a lo largo de su cuerpo, a veces con un delicado borde blanco o crema que rompe su silueta y la funde con rocas y matorrales. A los lados, pequeñas manchas oscuras completan este disfraz natural que la hace casi invisible. Sus escamas, rugosas y aquilladas, le aportan un tacto áspero que la ayuda a mimetizarse aún mejor con el entorno.
Amante de la montaña mediterránea y los rincones rocosos
En Málaga, la víbora hocicuda prefiere la tranquilidad de las zonas montañosas y rocosas bañadas por el sol. La encontrarás en matorrales densos, bosques claros, pastizales de altura y pedregales soleados, siempre buscando refugio y presas. Evita a toda costa las zonas urbanizadas o agrícolas extensas, huyendo de la presión humana.

Sus dominios son las sierras y montañas de la provincia: Serranía de Ronda, Sierra de las Nieves, Montes de Cortés, Sierra Real, Sierra Bermeja, y las sierras interiores de Tejeda y Almijara. En la Costa del Sol se deja ver en municipios los municipios de Casares y Estepona. Pero olvídate de encontrarla en las zonas costeras más urbanizadas: allí el bullicio y la destrucción de su hábitat la han hecho desaparecer.
Una cazadora sigilosa y paciente

Esta serpiente es un verdadero ninja del monte: esquiva y discreta, pasa horas oculta bajo rocas o en la base de los matorrales, esperando pacientemente a su presa. Su movimiento es lento y calculado; prefiere acechar y usar su cola como señuelo para atraer pequeños animales, una técnica ingeniosa que aumenta sus éxitos de caza.
Su dieta no es nada exigente: se alimenta de insectos, arañas, pequeños mamíferos como ratones o musarañas, aves diminutas y otros reptiles. Se mueve solo cuando es necesario, especialmente durante el celo, y huye si siente peligro.
En peligro y bajo protección
Esta joya de la biodiversidad está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. En Málaga, su número disminuye alarmantemente por la urbanización descontrolada, la pérdida de hábitat, la fragmentación de sus espacios naturales, y la persecución humana, impulsada por el miedo y desconocimiento.
Aunque su mordedura es venenosa, rara vez resulta mortal si se recibe atención médica rápida y adecuada. Sin embargo, el miedo popular —alimentado por leyendas urbanas y mitos— la convierte en víctima fácil de persecución injusta.
Mitos, leyendas y realidad
En la Málaga rural, la víbora hocicuda protagoniza muchas historias, algunas exageradas. Se dice que los machos, llamados “víboros” o “jaspes”, tienen un veneno más potente y su picadura es mortal… pero la ciencia no respalda estas creencias. También suele confundirse con la culebra viperina, que no es venenosa y es acuática, mientras que la hocicuda es terrestre y tiene pupilas verticales.
3. La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

Si vive cerca de tu casa, olvídate de las ratas
Entre las serpientes más impresionantes que habitan la provincia de Málaga destaca la culebra de herradura, una especie que combina tamaño, elegancia y adaptabilidad. Puede llegar a medir hasta 1,8 metros, con un cuerpo estilizado y ágil que se reconoce fácilmente por su cabeza aplanada, de hocico recto y con una mancha distintiva en forma de herradura en la parte superior, que da nombre a esta serpiente.
Su piel lisa y brillante presenta una coloración que varía entre tonos pardo-oliva y grisáceos, oscureciéndose en machos adultos. A lo largo de su dorso, unas manchas ovaladas oscuras, bordeadas en blanco o amarillo, forman un patrón parecido a un rosario que se extiende desde la cabeza hasta la cola. El vientre puede presentar tonos blancos, amarillos o anaranjados con manchas oscuras a los lados.
Hábitat y comportamiento: una experta en adaptarse

La culebra de herradura es una auténtica superviviente que se adapta a distintos ambientes templados. Se la puede encontrar en bosques y matorrales mediterráneos, así como en zonas agrícolas y urbanas, donde se siente cómoda en casas antiguas, muros, tejados, parques y jardines. Esta cercanía al entorno humano la convierte en una especie frecuente y visible en Málaga, salvo en las zonas más elevadas de la sierra. En la Costa del Sol se puede encontrar en todos los municipios.

Es una serpiente activa tanto de día como de noche y tiene una notable capacidad trepadora, lo que le permite cazar aves, pequeños reptiles, anfibios y mamíferos como ratones y musarañas, desde árboles o estructuras elevadas. Aunque puede mostrar cierta agresividad si es manipulada, con mordeduras insistentes, no representa peligro para las personas, ya que carece de veneno.
Conservación y beneficios ecológicos
La culebra de herradura está protegida por ley y es común en Málaga, donde incluso se beneficia de la actividad humana en zonas rurales, siempre que el medio no sufra alteraciones excesivas. Su rol ecológico es fundamental, ya que controla poblaciones de roedores que pueden convertirse en plagas, ayudando a mantener el equilibrio natural y la salud de los ecosistemas, e incluso de las viviendas humanas.
A pesar de su importancia, esta especie suele ser víctima de confusión y mitos populares que la asocian erróneamente con serpientes venenosas legendarias, como el “alicante”. Sin embargo, la culebra de herradura es totalmente inofensiva y cumple una función esencial en nuestro entorno. Por favor, si te encuentras con una no la mates. Te tiene más miedo ella a ti que tu a ella.
4. Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Luis García Cardenete/Diputación de Málaga
Amenazada por la urbanización de su hábitat
La culebra lisa meridional es una serpiente que, aunque modesta en tamaño, resulta fascinante para quienes conocen la fauna silvestre de Málaga. Esta especie puede medir hasta 65 centímetros y se reconoce fácilmente por su cuerpo delgado y su cabeza pequeña, aplanada y apenas diferenciada del cuello. Su hocico es cuadrangular, mientras que sus ojos tienen pupilas redondas y un iris que mezcla tonos pardo, marrón y negro.
Uno de sus rasgos más característicos es una banda oscura que actúa como un antifaz desde la comisura de la boca hasta los ojos, acompañada por una mancha en forma de lágrima justo debajo de estos. Su piel, lisa y brillante, muestra un patrón de manchas oscuras transversales que se difuminan hacia la parte posterior del cuerpo. El color de fondo varía entre grisáceo, marrón, ocre e incluso tonos rojizos o anaranjados. Su vientre, por su parte, exhibe un patrón ajedrezado con manchas oscuras sobre un fondo amarillento, blanquecino o rosado.
Hábitat y costumbres
Esta serpiente prefiere los entornos mediterráneos abiertos y soleados. Es común en matorrales, arbustos, pastizales y bosques claros, siempre en zonas despejadas y rocosas. También habita en áreas agrícolas que mantienen espacios con vegetación natural, muros de piedra o terrazas con refugios. La culebra lisa meridional tiene hábitos crepusculares y nocturnos: durante el día busca refugios bajo piedras, troncos o madrigueras, y al atardecer se asolea en espacios abiertos para captar calor.
Una serpiente inofensiva y discreta

A pesar del miedo común hacia las serpientes, la culebra lisa meridional es totalmente inofensiva para el ser humano. Carece de veneno y dientes especializados para inocularlo. Rara vez muerde y, como defensa, puede expulsar una secreción con olor desagradable, aunque su naturaleza es pacífica y tímida.
Alimentación y función ecológica
Su dieta está basada en pequeños reptiles, a los que busca activamente en sus refugios. Así, cumple un papel clave en el equilibrio ecológico al controlar las poblaciones de lagartos y otros reptiles menores.
Conservación y presencia en Málaga

Protegida legalmente, la culebra lisa meridional no está amenazada a nivel general, aunque la pérdida de hábitat por la expansión agrícola intensiva y urbanización puede afectar algunas poblaciones. En Málaga es común en las sierras, desde el nivel del mar hasta las cumbres de la Sierra de las Nieves y Sierra Tejeda, pero está ausente en las zonas llanas del norte provincial. En la Costa del Sol se puede encontrar en los municipios de Casares y Estepona.
Curiosidades y convivencia
La ofidiofobia, o miedo a las serpientes, es un reflejo natural en muchas personas, heredado culturalmente y reforzado por mitos y creencias antiguas. Sin embargo, es importante recordar que la gran mayoría de las serpientes en Málaga, incluida la culebra lisa meridional, son inofensivas y esenciales para mantener la salud de nuestros ecosistemas. Sí, ya sé que soy muy pesado con lo mismo, pero es importante que el mensaje cale en toda la sociedad.
5. Culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis)

Tiene un poco de veneno, pero inofensivo para las personas
La culebra de cogulla occidental es la especie más pequeña de serpientes que habitan en la provincia de Málaga. Su tamaño habitual oscila entre 25 y 35 centímetros, aunque no es raro encontrar ejemplares que alcanzan hasta los 60 centímetros en casos excepcionales. Destaca por su cabeza muy aplanada, un hocico recto y ojos pequeños con pupilas redondas, rasgos que la hacen fácilmente reconocible para los amantes de la fauna local.
Uno de sus detalles más característicos es la mancha oscura en forma de collar o “cogulla” que luce en la parte superior del cuello, generalmente cerrada. Además, presenta una mancha simétrica entre los ojos y otra en forma de lágrima justo debajo de ellos.
El cuerpo de esta pequeña serpiente es corto y cubierto por escamas lisas y brillantes. Su coloración suele ser discreta, con manchas oscuras alineadas a lo largo del cuerpo que a veces se agrandan sobre la columna vertebral. Su tonalidad de fondo varía entre grises, marrones y cafés con leche. Curiosamente, en los Montes de Cortes —en pleno Parque de Los Alcornocales— se pueden ver ejemplares con la cabeza completamente negra, conocidos como melanocéfalos. Por último, el vientre presenta un patrón ajedrezado de manchas oscuras sobre fondo blanquecino o amarillento, otro signo distintivo de la especie.
Veneno y mecanismos de defensa
Aunque la culebra de cogulla posee glándulas y dientes venenosos, su veneno es muy débil y no supone peligro para las personas. Es una serpiente opistoglifa, lo que significa que sus colmillos venenosos están situados en la parte trasera de la mandíbula y que solo los utiliza para inmovilizar a sus presas durante la ingesta, no para defensa.
En caso de mordedura accidental, el veneno puede causar únicamente una leve hinchazón local. Su principal mecanismo de defensa es enroscarse, ocultando la cabeza y simulando ataques para ahuyentar a posibles amenazas. Además, si se siente acorralada, puede morder y liberar una secreción maloliente por la cloaca para disuadir a sus agresores.
¿Con qué especies se puede confundir?

En Málaga, la culebra de cogulla a menudo se confunde con la culebra lisa meridional, ya que ambas comparten escamas dorsales lisas, patrón ventral ajedrezado y manchas en forma de collar. Sin embargo, la diferencia clave radica en la mancha lateral de la cabeza: en la culebra lisa meridional las manchas se extienden sobre el hocico uniendo ambos ojos, mientras que en la culebra de cogulla no sucede así.
Hábitat, hábitos y alimentación
Esta pequeña serpiente es muy adaptable y se encuentra en diversos hábitats, desde pastizales y valles hasta bordes de bosques, aunque prefiere zonas cálidas con cierta humedad. Es una especie terrestre con claras adaptaciones para la vida subterránea, gracias a su cuerpo pequeño, cilíndrico y cabeza aplanada.

Su actividad es principalmente crepuscular y nocturna, aunque en verano puede estar activa durante las primeras horas de la mañana. Su dieta se compone principalmente de pequeños reptiles como lagartijas, eslizones y culebrillas ciegas, a los que localiza bajo piedras, troncos y galerías subterráneas.
Conservación y distribución en Málaga
Esta especie está protegida bajo el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Aunque no se considera amenazada, la alteración de su hábitat y la reducción de sus presas pueden afectar su población.


