Caen en Estepona tres miembros de una banda dedicada al timo de “la estampita”

El “gancho”, el falso discapacitado y la tercera persona en el vehículo ejecutaban un plan perfectamente ensayado

Estepona Timo Estampita

El timo de “la estampita”, uno de los engaños más antiguos y reconocibles del repertorio delictivo español, ha vuelto a aparecer en la Costa del Sol. La Policía Nacional ha detenido en Estepona a tres personas —dos hombres y una mujer, de 20, 25 y 53 años— acusadas de formar parte de un grupo criminal itinerante especializado en esta modalidad de estafa.

Los arrestos se produjeron después de que los agentes reconocieran a los sospechosos como presuntos autores de un fraude cometido en junio en la misma localidad. Según la denuncia, la víctima, una mujer, habría sufrido un perjuicio económico de 7.900 euros tras caer en la elaborada representación que caracteriza a este engaño.

En el momento de la detención, los agentes intervinieron en el vehículo de los arrestados todo el material necesario para la puesta en escena: fajos de dinero falso, abalorios dorados que simulaban joyas de alto valor y las bolsas utilizadas para efectuar el “cambiazo” en el momento decisivo.

La investigación: un mes tras la pista del timo

La operación se inició en junio, cuando la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta) de la Comisaría Local de Estepona recibió una denuncia que describía con detalle el modus operandi de la banda.

El guion de este fraude es casi teatral. Uno de los autores interpreta el papel de una persona con discapacidad intelectual que porta, a la vista, un bolso con una importante cantidad de dinero. Con actitud ingenua, asegura que quiere entregarlo a “una buena persona”.

En ese momento entra en escena el segundo implicado, conocido como el “gancho”, que finge ser un transeúnte casual. Su función es convencer a la víctima de que están ante una oportunidad única para quedarse con parte del dinero. Sugiere repartírselo, apelando a la complicidad del momento.

El siguiente paso es llevar a la víctima a un lugar apartado: su domicilio, un banco o, como en este caso, un vehículo. Allí espera la tercera persona, que participa en el intercambio fraudulento: las pertenencias reales de la víctima —dinero o joyas— por los fajos de billetes falsos que llevan preparados.

En el caso denunciado en Estepona, la víctima entregó bienes por valor de 7.900 euros. Solo después descubrió que había sido engañada.

El seguimiento del vehículo, clave para la detención

Las primeras gestiones policiales permitieron identificar la marca, modelo y matrícula del coche que la banda había utilizado para cometer la estafa. Esa pista fue crucial para ponerles rostro y nombre a los tres integrantes del grupo criminal, que —según los investigadores— tenían funciones muy claras y definidas dentro de la trama.

Este tipo de bandas itinerantes recorre toda la geografía española en busca de víctimas, lo que complica su localización y arresto. Sin embargo, la suerte de los estafadores se agotó a principios de agosto, cuando el vehículo fue detectado de nuevo en Estepona.

Los agentes procedieron a la identificación de los ocupantes y, tras confirmar que se trataba de las mismas personas implicadas en el fraude anterior, se ejecutó la detención de los tres sospechosos.

El material incautado: el kit del engaño

Dentro del coche, la Policía encontró todo el atrezzo necesario para el timo:

  • Fajos de dinero falso, preparados para que parecieran auténticos a simple vista.
  • Abalorios dorados, imitación de joyas de alto valor, que se utilizaban como reclamo.
  • Bolsas empleadas para realizar el intercambio sin que la víctima lo notara hasta que era demasiado tarde.

Estos elementos son imprescindibles para la puesta en escena, diseñada para ganar la confianza de la víctima en pocos minutos y lograr que entregue sus pertenencias sin resistencia.

Un fraude que resiste al paso del tiempo

Aunque pueda parecer un truco de otros tiempos, el timo de “la estampita” sigue activo y, como demuestra este caso, adaptado a diferentes escenarios. La clave está en la rapidez de ejecución, la coordinación entre los implicados y la capacidad para identificar a personas que puedan caer en la trampa.

En esta ocasión, la rápida actuación de la Policía Nacional ha permitido no solo detener a los autores, sino también prevenir que continuaran operando en la zona. La investigación continúa para determinar si la banda podría estar relacionada con otros fraudes cometidos en distintos puntos del país.