El juicio contra un hombre acusado de intentar asesinar a su exnovia en Benalmádena, en una agresión que le provocó graves secuelas, ha quedado visto para sentencia este jueves en la Sección Octava de la Audiencia de Málaga. La Fiscalía ha solicitado 24 años de prisión, mientras que la acusación particular ha elevado la petición a 29 años, considerando que hubo premeditación y ensañamiento.
Los hechos ocurrieron en mayo de 2021, cuando el acusado, tras haber mantenido una relación de dos años con la víctima y haberse separado en enero de ese mismo año, la llamó para que fuera a su casa con el pretexto de devolverle dinero. Una vez allí, le entregó 150 euros y, según la declaración de la mujer, le dijo: «Ahora te vas a enterar» antes de iniciar la agresión.
Primero la golpeó con puñetazos y, posteriormente, utilizó dos cuchillos, asestándole 27 puñaladas. Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió heridas en órganos vitales, el hundimiento parcial del cráneo con una parte del cuchillo incrustada y la extirpación de un riñón. Según los informes forenses, su vida estuvo en grave peligro, y solo la intervención médica evitó un desenlace fatal.
«Fue un intento de asesinato premeditado»
La Fiscalía y la acusación particular sostienen que el acusado actuó con alevosía y premeditación, comprando el cuchillo con antelación y empleándolo con tal violencia que se rompió durante el ataque. Argumentan que el acusado tenía una obsesión de control sobre la víctima y que la agresión fue la culminación de una escalada de violencia que había comenzado desde el inicio de la relación.
Además, la víctima ha relatado episodios previos de maltrato psicológico y físico, lo que ha sido respaldado por informes forenses y psicológicos, así como por testimonios de su madre y del compañero de piso del acusado. La fiscal subrayó que la víctima detalló de manera precisa y coherente los hechos durante su declaración, en la que se mostró «muy fuerte».
El acusado pide perdón y la defensa alega desestimiento
En su derecho a la última palabra, el acusado ha pedido perdón a la víctima y a su familia, asegurando que «se arrepintió desde el minuto uno» y que intentó salvarla llamando a emergencias y a la policía minutos después de la agresión.
Su defensa, a cargo del abogado Eduardo Zuleta, no ha cuestionado la gravedad de las lesiones, pero sí ha rebatido la intención homicida de su cliente. Según su versión, el acusado confesó los hechos inmediatamente y realizó acciones para evitar la muerte de la víctima, por lo que considera que se debe aplicar la atenuante de desistimiento, con una condena de entre seis y nueve años de prisión.
Asimismo, la defensa ha señalado que no hay pruebas suficientes que acrediten los mensajes de amenazas enviados por el acusado y ha criticado la falta de concreción sobre los episodios previos de malos tratos que se le imputan.
Ante la gravedad de los hechos y el riesgo de fuga, la Fiscalía y la acusación particular han solicitado la prórroga de la prisión provisional para garantizar la seguridad de la víctima. La defensa se ha opuesto a esta medida.



