Muere Antonio Romero, «el alcalde moral de Málaga», a los 69 años

La noticia ha sido confirmada por fuentes de la dirección de IU, que lamentan la pérdida de quien fuera un símbolo de lucha obrera y compromiso político

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Antonio Romero

Antonio Romero Ruiz, destacado dirigente comunista y figura clave de Izquierda Unida (IU) en Andalucía, falleció este viernes a los 69 años en un hospital de Antequera. La noticia ha sido confirmada por fuentes de la dirección de IU, que lamentan la pérdida de quien fuera un símbolo de lucha obrera y compromiso político.

Romero, natural de Humilladero (Málaga), vivió una vida dedicada a la defensa de los derechos laborales, el federalismo y la justicia social. Proveniente de una familia numerosa, tuvo que abandonar los estudios a los 14 años para trabajar en el campo, realizando temporadas en Francia. En 1972, se afilió al clandestino Partido Comunista de España (PCE) y a Comisiones Obreras (CCOO), donde llegó a ser Secretario General del Campo en Andalucía.

Un referente en la política andaluza y nacional

Su carrera política despegó en 1982 al ser elegido diputado en el Parlamento de Andalucía, cargo que ocupó hasta 1989, cuando dio el salto al Congreso. En la esfera nacional, Antonio Romero se destacó por representar la línea más crítica de IU frente al PSOE, realizando duras intervenciones sobre temas como los GAL, el caso Roldán y la Operación Gladio. Además, defendió con firmeza medidas progresistas como la jornada laboral de 35 horas.

En 1995, Romero fue presentado como candidato de IU a la alcaldía de Málaga, logrando posicionar a su partido como la segunda fuerza política en la ciudad. Aunque un pacto entre IU y PSOE pudo haberlo llevado a la alcaldía, la decisión del PSOE de no apoyarlo permitió al PP asumir el gobierno municipal. Este episodio le valió el apodo de «el alcalde moral de Málaga», un título que mantuvo con orgullo.

En 1997 asumió el liderazgo de IULV-CA y fue candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, consolidando su presencia como diputado andaluz por Málaga hasta 2008.

Retiro, escritura y activismo

Tras abandonar la primera línea política en 2008, Antonio Romero regresó a su Humilladero natal, donde se dedicó a la escritura y a su pasión por los galgos. Desde su retiro, continuó trabajando en la organización de IU y publicó diversas obras sobre temas políticos.

En 2005, se le diagnosticó párkinson, enfermedad que marcó sus últimos años. A pesar de ello, Romero mantuvo su compromiso político y social hasta el final.

Antonio Romero deja un legado de lucha por la igualdad, la democracia y los derechos de los trabajadores. Su figura será recordada como la de un hombre íntegro que dedicó su vida a las causas en las que creía.