Suko, un perro de Málaga que fue atacado gravemente por otro y que hoy lucha por su vida

Jorge denuncia que la dueña del perro agresor no solo huyó del lugar tras el ataque, «sino que también lo amenazó, asegurando que su esposo era policía y que no podría reclamar indemnización alguna a través del seguro»

Suko, en una imagen cedida por Jorge. / Gofundme
Suko, en una imagen cedida por Jorge. / Gofundme

Jorge, un vecino de Málaga, vive una pesadilla desde que su perro, Suko, fue atacado brutalmente por otro. El incidente, que dejó al animal con una mordida en una zona crítica, ha desencadenado una «batalla desesperada por salvar su vida». A pesar de haber sido sometido a una cirugía, el procedimiento no tuvo éxito, y tras semanas de tratamiento intensivo con antibióticos y cuidados veterinarios, su estado de salud se ha deteriorado gravemente.

Según indica en una carta, Suko ha perdido 22 kilos, y Jorge se enfrenta ahora a decisiones difíciles en su intento por mantenerlo con vida. Pero la angustia no se limita al estado de salud del perro. Jorge denuncia que la dueña del perro agresor no solo huyó del lugar tras el ataque, «sino que también lo amenazó, asegurando que su esposo era policía y que no podría reclamar indemnización alguna a través del seguro». A pesar de contar con pruebas como fotografías y grabaciones de audio, sus intentos de presentar una denuncia formal ante las autoridades han sido «infructuosos», lo que ha aumentado su sensación de impotencia y desesperación.

Ante la falta de apoyo y los elevados costos veterinarios, Jorge ha recurrido a la población en busca de ayuda. «Estoy en una situación muy precaria y no puedo permitirme todos los gastos que requiere su tratamiento», explica. Su historia ha conmovido a muchas personas en redes sociales, donde amigos y desconocidos han comenzado a mostrar su solidaridad (para colaborar, en este enlace).

Para hacer frente a los gastos médicos de Suko, Jorge ha iniciado una campaña de recaudación de fondos, que se ha convertido en su única esperanza. Sin embargo, el camino sigue siendo incierto, agravado por la falta de respuesta de las autoridades.