El Ministerio de Sanidad ha recordado la importancia de extremar las precauciones ante las altas temperaturas y ha difundido una serie de recomendaciones para prevenir los efectos del calor sobre la salud durante el verano. La principal medida, insiste el departamento, es la prevención, especialmente entre los colectivos más vulnerables.
Entre los consejos básicos figuran mantenerse bien hidratado bebiendo agua incluso sin sensación de sed, realizar comidas ligeras y frecuentes, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día, buscar lugares frescos o con sombra y utilizar ropa ligera, gorro y gafas de sol para reducir el impacto de las altas temperaturas.
Sanidad también explica cómo identificar los principales problemas derivados del calor. El agotamiento por calor puede provocar dolor de cabeza, náuseas, mareos, vómitos, cansancio, sudoración, piel fría y húmeda, pulso rápido y fiebre inferior a 40 grados. En estos casos, recomienda trasladar a la persona a un lugar fresco, aflojarle la ropa, ofrecer agua en pequeños sorbos y aplicar paños húmedos o un baño con agua fría. Si los síntomas empeoran, duran más de una hora, existen enfermedades crónicas o aparecen vómitos, aconseja acudir de inmediato a un centro sanitario.
El golpe de calor es una urgencia vital
El Ministerio advierte de que la insolación o golpe de calor constituye una emergencia médica. Entre los síntomas figuran una temperatura corporal superior a 40 grados, piel caliente y enrojecida, respiración y pulso acelerados y fuertes, además de posibles convulsiones, alucinaciones, alteraciones del comportamiento, pérdida de conciencia o desmayos. En estas situaciones, la recomendación es llamar inmediatamente al 112, trasladar a la persona a un lugar fresco, intentar reducir su temperatura con paños fríos o un baño de agua fría y no darle ningún líquido mientras llegan los servicios de emergencia.
Sanidad recuerda que existen grupos con mayor riesgo frente a las altas temperaturas, entre ellos los mayores de 65 años, los menores de cuatro años, las embarazadas, las personas con enfermedades crónicas, quienes toman determinados tratamientos farmacológicos, las personas con autonomía limitada o que viven solas, así como trabajadores y deportistas que realizan actividad al aire libre durante las horas de más calor. También señala que el consumo de alcohol y drogas y residir en viviendas difíciles de refrigerar incrementan la vulnerabilidad.
El Ministerio recomienda prestar especial atención a familiares, vecinos o personas vulnerables que vivan solas durante los episodios de altas temperaturas y recuerda que cada verano permanece activo el Plan de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud, junto con un mapa oficial de alertas para consultar la evolución del riesgo.



