Investigadores de la UMA desaconsejan la instalación de macroplantas fotovoltaicas en la Sierra de las Nieves

Podrían tener efectos negativos en el medio ambiente, la economía local y el bienestar social de la región

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Sierra de las Nieves/Fran Bragado

Una investigación encargada por la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de las Nieves y realizada por expertos de la Universidad de Málaga (UMA) ha desaconsejado la expansión de las mega plantas solares en áreas rurales, advirtiendo sobre los graves efectos que estas instalaciones podrían tener en el medio ambiente, la economía local y el bienestar social de la región.

El informe destaca que la instalación de grandes paneles solares en estos territorios entra en conflicto con la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves y podría transformar de manera disruptiva el modelo productivo de la zona. Según los investigadores, este tipo de proyectos desplazaría actividades agrarias y ganaderas tradicionales que son esenciales para el empleo y la sostenibilidad económica de la comarca.

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José Miguel Marín, presidente de la Mancomunidad de Municipios de Sierra de las Nieves y alcalde de Istán, motivó la realización de esta investigación como respuesta a la creciente preocupación social por los proyectos de grandes instalaciones fotovoltaicas en la comarca. Marín señaló que la investigación busca aportar evidencias científicas que ayuden a generar un debate público sobre los efectos de estos proyectos y a la adopción de medidas basadas en argumentos sólidos.

El estudio revela una serie de consecuencias negativas que las mega plantas solares podrían acarrear. En primer lugar, se destaca el impacto en las temperaturas locales, ya que grandes áreas cubiertas por paneles solares generarían el efecto conocido como «isla de calor». Este fenómeno podría aumentar las temperaturas en más de 3 grados durante los meses más cálidos, con consecuencias para la biodiversidad y el entorno.

Además, se subraya el elevado consumo de agua necesario para la limpieza de los paneles solares. Este uso podría superar los 56 millones de litros anuales en la zona de la Sierra de las Nieves y sus alrededores, afectando gravemente los recursos hídricos esenciales para la agricultura local. También se advierte sobre el aumento de la erosión del suelo, lo que podría convertir el entorno en una zona vulnerable a las lluvias torrenciales.

Otro factor destacado en el informe es el riesgo de incendios. La acumulación de materiales inflamables en las instalaciones solares y posibles roturas o microrroturas en los paneles podrían provocar incendios de gran magnitud en una región ya sensible a este tipo de desastres naturales.

Los investigadores sugieren que el futuro de la energía en zonas rurales como la Sierra de las Nieves debe centrarse en proyectos que promuevan la prosperidad y el valor ecológico y social de la comunidad, en lugar de la rentabilidad financiera de grandes fondos de inversión. Propugnan el fomento de comunidades energéticas locales que generen electricidad de forma autónoma, vinculada a explotaciones agrarias y al turismo sostenible.

El informe también señala que no es necesario promover la instalación de macrorenovables en áreas rurales, ya que la energía debe producirse donde se consume. Transportar electricidad a grandes distancias implica pérdidas de eficiencia en las redes, lo que hace aún menos viable este tipo de proyectos.

El estudio concluye que, aunque la energía solar es una fuente limpia y renovable, su instalación en zonas sensibles al cambio climático, como la Sierra de las Nieves, podría agravar problemas ya existentes relacionados con la erosión, el agua y la biodiversidad. En especial, se destacan los riesgos para áreas cercanas a parques nacionales, como el entorno de La Jara, que podrían verse gravemente afectadas.

El informe ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar de la UMA compuesto por José Damián Ruiz Sinoga (catedrático de Geografía Física), Matías Mérida (catedrático de Análisis Geográfico Regional), Juan Marcos Castro (profesor colaborador de Economía Aplicada) y Raúl Muñoz (graduado en Geografía y máster en Derecho del Urbanismo, Ordenación del Territorio y Medioambiente).