Desde hace un año y un mes, Sergio no ha podido disfrutar de la compañía de su hija debido a estos contratiempos. A pesar de tener estipulados fines de semana, días entre semana y periodos vacacionales, Sergio afirma que la madre de la niña no ha cumplido con los acuerdos judiciales.
El pasado 31 de julio, Sergio acudió a la residencia de su expareja para recoger a su hija, conforme al convenio. Al llegar, no encontró a nadie en casa y, tras no recibir respuesta, llamó a la Policía Nacional. Sin embargo, los agentes no pudieron intervenir. Este padre nos comenta que «se siente discriminado y frustrado, pues considera que si la situación fuera al revés, la intervención policial habría sido inmediata».
Además también señala que «su hija está siendo víctima de alineación parental, ya que cuando la niña lo ve, huye, pensando que es «el hombre más malo del mundo». Este comportamiento, según Sergio, está influenciado por su madre, quien ha paralizado todas las gestiones para que la niña reciba apoyo psicológico.
Entre las consecuencias de esta ‘lucha’ por su hija, este padre ha sido acusado falsamente de maltrato tanto hacia su expareja como hacia la menor. Estas acusaciones han sido archivadas en varias ocasiones por falta de pruebas. Sergio afirma que su única intención es disfrutar de su hija y no perjudicar a la madre. «Lo único que quiero es que mi hija disfrute tanto de su madre y de su familia, como de su padre y de su familia», nos comenta.
A pesar de los esfuerzos legales, Sergio enfrenta un nuevo obstáculo: los juzgados cierran en agosto, lo que retrasará aún más el proceso. Su único objetivo ahora mismo es dar visibilidad a su situación y a la de otros padres que enfrentan problemas similares. «Voy a luchar hasta el final para poder disfrutar de mi hija».



