Pasar de bañarse en un mar a 28,8 grados a encontrarse el agua a solo 15,6 apenas siete días después tiene una explicación. El espectacular cambio registrado en la costa de Málaga está directamente relacionado con la sucesión de vientos de levante y poniente, capaces de acumular agua caliente junto a la costa o, por el contrario, hacer aflorar aguas mucho más frías procedentes de las profundidades.
La oscilación ha sido extraordinaria. La temperatura ha descendido 13,2 grados en una semana y ha llevado a Málaga de rozar un máximo histórico para un mes de agosto a registrar, solo siete días después, el valor más bajo alcanzado durante este mes.
El director de la Cátedra de Ciencias del Litoral de la Costa del Sol de la Universidad de Málaga (UMA), Francisco Ignacio Franco, ha explicado a EFE que la temperatura del agua en esta parte del litoral no depende únicamente de las horas de sol. También influyen la cantidad de agua que entra desde el Atlántico y, especialmente, los vientos registrados durante los días anteriores.
La pasada semana se habían sucedido numerosos días de levante, viento procedente del este. Según ha detallado Franco a EFE, su efecto es acumular cerca de la costa la capa más superficial del agua, precisamente la que recibe directamente la radiación solar y se encuentra más caliente. El resultado fue que las aguas de las playas malagueñas alcanzaron temperaturas excepcionalmente elevadas.
El poniente hace aflorar agua a unos 16 grados
La situación ha cambiado radicalmente con la llegada del poniente, procedente del oeste. Este viento empuja mar adentro la capa superficial y caliente del agua y favorece que sea sustituida por agua procedente de capas más profundas.
Estas aguas se encuentran aproximadamente a 16 grados, lo que explica que la temperatura pueda desplomarse en un periodo muy corto. «Podemos tener temperaturas en el mar típicas de invierno, o incluso inferiores», ha señalado el director de la Cátedra de Ciencias del Litoral de la Costa del Sol a EFE sobre el efecto de estos afloramientos.
El fenómeno puede provocar que un día el agua se encuentre a 24 o 26 grados y, tras un cambio del levante al poniente, pase rápidamente a situarse en unos 16 o 17 grados.
Franco ha indicado que, después de varios días de poniente y el consiguiente descenso de las temperaturas, para el fin de semana podría producirse un cambio a levante, lo que favorecería que el agua del mar comenzara a recuperar temperatura.
Cuantos más días consecutivos sopla levante, mayor puede ser el calentamiento, ya que continúa acumulándose agua superficial caliente junto a la orilla.
Un fenómeno que en Cádiz funciona al contrario
El comportamiento no es idéntico en todas las costas. Francisco Ignacio Franco ha explicado a EFE que se trata de un mecanismo condicionado por la ubicación geográfica y la orientación del litoral.
Mientras en Málaga el poniente favorece el enfriamiento, en la provincia de Cádiz puede provocar precisamente el efecto contrario y contribuir al calentamiento del agua.
En el caso malagueño también juega un papel la orografía, con un sistema montañoso paralelo a la costa que permite que los vientos de poniente generen el conocido terral, procedente de tierra.
Por su parte, el divulgador meteorológico José Luis Escudero ha explicado a EFE que las corrientes que entran desde el Estrecho contribuyen a que el agua del mar en Málaga pueda registrar temperaturas inferiores a las de otras zonas turísticas del Mediterráneo. También coincide en la importante influencia que ejercen el levante y el poniente.
Un Mediterráneo que se calienta más rápidamente
Estas bruscas oscilaciones locales se producen, sin embargo, dentro de una tendencia mucho más amplia: el calentamiento de los mares y océanos como consecuencia del cambio climático provocado por la actividad humana y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Franco ha señalado a EFE que los mares y océanos absorben alrededor del 90% del calentamiento de la superficie terrestre, un fenómeno que adquiere especial relevancia en el Mediterráneo.
Según los expertos oceanógrafos, en algunos puntos de este mar la velocidad a la que aumenta la temperatura llega a ser tres e incluso cuatro veces superior a la registrada en otras partes del planeta.
Su condición de mar más cerrado, junto con una mayor tasa de evaporación, favorece una velocidad de calentamiento superior y una mayor frecuencia de olas de calor marinas, según ha explicado el investigador, que forma parte además del equipo responsable de la herramienta digital ‘Oceanaria-Andalucía’, dedicada a ofrecer información sobre el tiempo y el estado del mar en las playas andaluzas.
Así, los 15,6 grados registrados esta semana no contradicen el calentamiento del Mediterráneo. El brusco descenso responde a un fenómeno puntual de afloramiento de aguas profundas provocado por el poniente, capaz de llevar en cuestión de días a las playas de Málaga desde temperaturas excepcionalmente cálidas hasta valores propios del invierno.



