El aumento de las temperaturas y la escasez de lluvias han vuelto a adelantar este año la presencia de los primeros ejemplares de procesionaria de los pinos. Un insecto que puede causar reacciones bastante graves en nuestras mascotas. Algunos de los principales síntomas del contacto con la oruga que los perros pueden manifestar son inflamación del hocico y cabeza, picores intensos en las partes afectadas y abundante salivación.
En caso de que lleguen a comérselas, la ingestión del tóxico que lleva el insecto puede provocar la necrosis de lengua y garganta, y a consecuencia de ello, la muerte del animal.
Por su parte, algunos ayuntamientos ya se están poniendo las pilas en la eliminación de estas orugas. En el caso de Manilva, la delegación de Parques y Jardines está realizando distintos trabajos para erradicar la llamada procesionaria del pino, una especie de lepidóptero defoliador muy perjudicial.

Las consecuencias directas del cambio climático como las altas temperaturas y la escasez de lluvias está provocando una mayor intensidad de la plaga de la procesionaria del pino como un adelante de su presencia en los últimos años.
Con las temperaturas primaverales, se están dando en prácticamente todo el territorio nacional, unas detrás de otras que se encuentran en los troncos de los árboles. Pero no solo afecta a los animales. En las personas, un mínimo contacto con esta especie puede generar desde dermatitis a lesiones oculares, pasando por urticarias y reacciones alérgicas. Cada uno de estos insectos posee alrededor de 500.000 tricomas, listas para ejercer a modo de dardos envenenados en el momento en sientan que se encuentran en peligro.



