Hay nacimientos que son simplemente mágicos. Y el que ha tenido lugar en Bioparc Fuengirola es uno de ellos. El pasado mes de marzo vino al mundo una pequeña cría de tapir malayo, la primera nacida en España, y con su llegada no solo ha llenado de alegría al equipo del parque, sino que también ha encendido una luz de esperanza para toda su especie.
Con motivo del Día Internacional del Tapir, que se celebra cada 27 de abril, Bioparc ha querido compartir esta emoción con todo el mundo. ¿Cómo? Invitando al público a participar en una votación abierta para elegir el nombre de esta cría tan especial, que ya se ha convertido en una pequeña gran embajadora de su especie.
Tres nombres, tres significados
El equipo de cuidadores ha seleccionado tres opciones preciosas, todas ellas con raíces asiáticas, igual que el origen del tapir malayo:
- Tari, que significa “bailarina” en indonesio, por sus primeros pasos suaves y llenos de gracia.
- Dipika, que en malayo se traduce como “luz”, porque su nacimiento ilumina el camino hacia la conservación.
- Mimpi, que quiere decir “soñar” en indonesio, como símbolo de un futuro mejor para su especie.
La votación estará abierta hasta el próximo 9 de mayo y cualquier persona puede participar. Es una forma bonita y sencilla de poner tu granito de arena en esta historia tan tierna y valiosa para el planeta.
Un bebé que representa mucho más que una nueva vida
El tapir malayo (Tapirus indicus) no solo es el único tapir que vive en Asia, sino que es considerado un auténtico fósil viviente, con un linaje que se remonta a más de 50 millones de años. Hoy, sin embargo, la especie atraviesa momentos difíciles: la pérdida de su hábitat, la agricultura intensiva y la caza furtiva han dejado su población por debajo de los 2.500 individuos en libertad.
Por eso, cada nacimiento como este es un pequeño milagro. Significa que los esfuerzos de los centros de conservación, como Bioparc, están dando frutos. Que la educación, la investigación y el cariño con el que se cuida a cada animal pueden marcar una diferencia real. Y que hay razones para seguir soñando.
Desde Bioparc Fuengirola nos animan a conocer la historia de esta cría tan especial, a dejarnos conquistar por sus ojitos curiosos y su piel moteada y a formar parte de su vida eligiendo su nombre. Porque cuando protegemos a especies como el tapir malayo, estamos protegiendo también la naturaleza. Y en estos tiempos, no hay gesto pequeño si va cargado de amor y compromiso.



