Un desprendimiento de rocas registrado en la playa de Maro, en Nerja, ha causado este domingo momentos de gran preocupación entre los numerosos bañistas que se encontraban disfrutando de la jornada veraniega. El suceso se ha producido en torno a las 17:15 horas del 27 de julio y, según testigos presenciales, ha tenido lugar cerca de la popular cascada conocida como “la chorrera”.
A pesar del revuelo ocasionado, no se han producido daños personales ni materiales, según han indicado fuentes municipales, por lo que todo ha quedado finalmente en un susto.
El desprendimiento se ha originado en una zona frecuentada por bañistas y embarcaciones recreativas, que suelen acercarse para contemplar la cascada y los acantilados que caracterizan este enclave del litoral malagueño. En respuesta al incidente, las autoridades han activado medidas preventivas, restringiendo temporalmente el baño y el acceso marítimo en el área afectada hasta que se evalúe su estabilidad.
Técnicos del Ayuntamiento serán los encargados de realizar las inspecciones necesarias para determinar si existen riesgos adicionales, y no se permitirá el acceso a la zona hasta que se garantice completamente la seguridad.
Una joya natural entre mar y montaña
La playa de Maro forma parte del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, un entorno en el que la Sierra de Tejeda, Almijara y Alhama se desploma abruptamente hacia el Mediterráneo, dando lugar a impresionantes paredes rocosas. En este enclave, la gran cascada de Maro desciende desde la montaña con una caída de unos 15 metros, ofreciendo una de las postales naturales más impactantes de la provincia.
El agua que alimenta esta cascada proviene del interior de las Cuevas de Nerja, surgiendo a través del arroyo Sanguino antes de precipitarse por el acantilado. Su observación es especialmente popular desde el mar, mediante rutas en kayak que permiten atravesar estrechos corredores rocosos hasta situarse bajo la caída de agua.
Durante la primavera, el caudal alcanza su punto más alto y la potencia del torrente impide cruzar por debajo, generando un espectáculo visual y sonoro que fascina a quienes se acercan. La verticalidad de la roca caliza y la fuerza del agua hacen de este lugar un atractivo singular, aunque como ha quedado demostrado, también con riesgos naturales que requieren vigilancia.



