Fue el director del hotel Atalaya Park y de Puente Romano, madrileño y muy querido por los habitantes de Marbella con su llegada a finales de los 60 y tras media vida en ella, un municipio consternado se despide de Benito Fernández Palazó, que ha fallecido a la edad de 87 años el pasado 23 de mayo en Marbella.
Benito Fernández Palazó será recordado como un gran director de hotel y una gran persona. Padre madrileño y madre catalana, su vida y su trabajo estuvieron siempre ligados al turismo de la Costa del Sol, siendo recordado por su estilo y por haber gestionado de la mejor forma dos de los hoteles más importantes del municipio, el Atalaya Park y Puente Romano.
Con un don de liderazgo cercano y un sencillo carisma, afable y perfeccionista, como cuentan en un reportaje de Diario Sur dedicado, marcó un cauterio en el destino de Marbella como turístico internacional.
Benito trabajaba en la Costa Brava y a partir del año 1959, en Reino Unido conoció a su primera mujer y fue ascendido a director de un gran restaurante. En 1962 viajó a Marbella por primera vez, ya que había escuchado hablar mucho sobre la ciudad y fue hospedado en el hotel Los Monteros, donde conoció a su director, Miguel Picazo.
Desde ahí, quedó cautivado por el encanto de Marbella y sus estancias fueron cada vez más frecuentes. Entabló amistad con los dueños del Hotel Atalaya y en 1968 se convirtió en su director, que bajo su dirección, estuvo en su mejor momento y llegó a contar con 535 habitaciones y 750 empleados, algo que concitó al pudiente turismo americano.
En Marbella Benito Fernández siempre será recordado como un gran líder y como uno de los pioneros en atraer al turismo internacional al municipio costasoleño.



