Manuel Godoy: 258 años del nacimiento del Regidor Perpetuo de Málaga

La Ciudad entregó su primer asiento en el Ayuntamiento al poderoso ministro de Carlos IV

Manuel Godoy: 258 años del nacimiento del Regidor Perpetuo de Málaga - manuel godoy.JPG
Manuel Godoy/Ministerio de Cultura

El 12 de mayo de 1767, en la ciudad extremeña de Badajoz, vino al mundo Manuel Godoy, personaje crucial en los últimos estertores del Antiguo Régimen español. Amado y detestado a partes iguales, el Príncipe de la Paz dejó una huella indeleble en la historia de Málaga, donde ostenta, aún hoy, el título honorífico de Regidor Perpetuo de la Ciudad.

Todo comenzó a principios de 1796, cuando se preparaba la esperada visita del rey Carlos IV a Sevilla. En sesión celebrada el 18 de enero, el Ayuntamiento de Málaga acordó enviar una comisión oficial para rendir homenaje a Su Majestad. Para obtener el beneplácito real, recurrieron a la figura clave de la corte: Manuel Godoy, el hombre fuerte del monarca.

La respuesta de Godoy llegó el 5 de febrero, autorizando la misión malagueña. El 15 de febrero, el Cabildo eligió a los representantes que viajarían a Sevilla: José Ortega y Rengel, Gaspar de Viana Cárdenas, Francisco Ortega y Olmedo, y Juan Agustín Swerts y Ayala. La embajada partió con el cometido de rendir honores a Su Majestad y tejer, de paso, una relación de cortesía con el influyente ministro.

Los regidores llegaron a la capital andaluza el 27 de febrero. A las seis de la tarde, fueron recibidos por el propio Príncipe de la Paz, quien les concedió audiencia real para el día siguiente. Tras cumplimentar al soberano, los delegados volvieron ante Godoy con una propuesta simbólica: ofrecerle el nombramiento de Regidor Perpetuo de Málaga, en señal de gratitud por los favores prestados. El ministro aceptó con cortesía castellana.

La propuesta fue oficializada mediante Real Decreto en abril de 1796, y ratificada solemnemente en el Cabildo del 9 de mayo. En esa sesión se le asignó, en calidad de primer regidor, “el primero y principal asiento desta Ciudad en su Ayuntamiento, acto y funciones, reparto y orden de balcones”, aunque por respeto a los privilegios del Marqués de Villena, se le concedió el primer lugar del lado izquierdo, símbolo de cortesía jerárquica en los actos oficiales.

La toma de posesión del cargo se celebró el 30 de septiembre de 1796, con grandes festejos. En nombre de Godoy, asistió el conde de Pozos Dulces, Melchor Jacot Ortiz Rojano, quien, por voluntad expresa del ministro, cedió el cargo simbólico al regidor José de Ortega y Rengel, ratificado por la Ciudad como su teniente con todas las preeminencias y honores.

En señal de afecto, se extrajeron del Archivo seis medallas conmemorativas del Real Monte Pío de Cosecheros de Málaga: una de oro, dos de plata, dos de bronce y una de cobre. Las primeras fueron ofrecidas a Godoy en una caja decorosa, y las restantes al conde de Pozos Dulces.

Toda esta historia quedó recogida en un volumen folio encuadernado en piel roja, con estampaciones en oro y orlas ornamentales. Doce hojas de pergamino, ricamente ilustradas, dan testimonio de la distinción. La primera lleva el escudo real de Carlos IV, seguido por miniaturas con los emblemas de Málaga y el Príncipe de la Paz, en composiciones de evidente influencia neoclásica e italiana.

Aunque se desconoce el autor de la obra, el resultado es un documento de extraordinario valor heráldico y artístico, que combina tintas en rojo, azul, negro y oro, letras capitales, cursivas y adornos minuciosos. En 1996, con motivo del bicentenario del nombramiento, el Archivo Municipal editó un facsímil que permite hoy apreciar tanto la riqueza visual como la carga simbólica de este singular episodio en la historia local.

Así, en este 12 de mayo, recordamos el nacimiento de Manuel Godoy, el hombre que, con su poder y cercanía al trono, quedó para siempre unido al alma institucional de Málaga, ocupando el sitio más honorable del Ayuntamiento: el de Regidor Perpetuo, símbolo de una época y de una alianza que el tiempo no ha borrado.