El Hotel Guadalpín Banús tiene varios propietarios. SPV Spain Proyect 17 SLU y Caja Rural de Granada se hicieron con la propiedad de varias zonas y decenas de apartamentos para cobrar deudas del anterior propietario, Aifos. Nada que ver con la empresa que explota el hotel, Grisoma Hotelera S.L., con la que existe un enfrentamiento, después de que hayan cerrado estas instalaciones.
Los trabajadores, 180 familias, se están movilizando desde hace días, tanto a las puertas del propio hotel cuando llegaron para el cierre de dichas instalaciones, como en Málaga, a las puertas de Turismo, donde han logrado reunirse finalmente para intentar encontrar una solución a esta problemática que ha llegado a una situación insostenible para estos trabajadores que no quieren perder su empleo.
Cristian González, uno de los responsables del comité de empresa de Guadalpín Banús, ha explicado que están reunidos ahora con Turismo y que solo le piden que cumpla la ley: «No le pedimos nada más. Que el hotel esté abierto, que es como tiene que estar, dando servicio a todo el mundo. Si no recibimos ninguna respuesta o algo que nos diga que esto se va a solucionar, vamos a seguir con nuestro calendario de movilizaciones».
Según explican sus trabajadores, a pesar de que el hotel cuente con varios propietarios, eso no les da derecho a cerrar el establecimiento, ya que, según la Ley de Turismo, eso no se puede hacer.
Se han cerrado instalaciones comunes del hotel, y los clientes que aún están hospedados en dicho establecimiento no pueden acceder a ellas. «La sentencia es muy ambigua, porque dice que tome posesión de sus instalaciones pero no que las cierre. Esto es suyo y nosotros se lo entregamos pero en ningún momento se dice que se cierre. Se han saltado la Ley de Turismo», ha indicado González.
Tal y como ha explicado, si Turismo no hace nada, la gente que trabaja en el hotel irá a la calle. «No se puede mantener a los cocineros sin una cocina, ni a los camareros sin servicio a mesa», ha añadido.
Algunos clientes siguen hospedados en el hotel, lo que les está ayudando a estos trabajadores a continuar en el fino hilo que los mantiene aún unidos a su lugar de trabajo. «Nos lo agradecen y nosotros se lo agradecemos mucho. Gracias a ellos estamos aguantando, si no estaríamos todos en la calle«, ha dicho Cristian, quien teme que pronto habrá un ERTE y empezarán a salir familias.



