Las lluvias disparan las reservas en Málaga y sitúan los pantanos al borde del lleno

La Viñuela y el sistema Guadalhorce multiplican sus reservas respecto al pasado año

pantano La Viñuela
El embalse de La Viñuela, en la Axarquía malagueña / Foto: EFE – Gregorio Marrero.

Los pantanos de la provincia de Málaga atraviesan uno de los mejores momentos hídricos de la última década tras meses de lluvias intensas y persistentes. Las reservas se sitúan actualmente en torno al 89% de su capacidad total, con más de 600 hectómetros cúbicos de agua almacenada, una cifra que contrasta radicalmente con la situación crítica vivida hace apenas un año.

En detalle, el embalse del Limonero se encuentra al 100%, mientras que el Conde de GuadalhorceGuadalteba y Guadalhorce superan el 97% de llenado. Por su parte, La Concepción, fundamental para el abastecimiento de la Costa del Sol occidental, ronda el 80%, y La Viñuela, clave para la Axarquía, se sitúa en torno al 75%, muy lejos de los niveles alarmantes que registraba durante la sequía. El embalse de Casasola, de menor tamaño, supera el 50%.

La comparación con los últimos años resulta especialmente significativa. A comienzos del año pasado, los embalses malagueños apenas superaban el 25% de su capacidad, con pantanos como La Viñuela en mínimos históricos y con restricciones de agua en numerosos municipios. La provincia llegó a afrontar uno de los episodios de sequía más duros de las últimas décadas, con limitaciones al consumo doméstico, recortes en el riego agrícola y una enorme preocupación por el abastecimiento futuro.

Las borrascas han favorecido

La recuperación actual ha sido posible gracias a una sucesión de borrascas que han dejado precipitaciones abundantes y continuadas desde finales de otoño. Los aportes constantes a los embalses han permitido no solo revertir la situación de emergencia, sino alcanzar niveles que garantizan el suministro para varios años si se mantiene una gestión prudente del recurso.

Este escenario supone un alivio tanto para el consumo humano como para el sector agrícola y turístico, pilares económicos de la provincia. Además, la mejora en las reservas favorece la recuperación de acuíferos y ecosistemas fluviales que habían sufrido un deterioro considerable durante los años de escasez.

Pese a la situación favorable, los expertos recuerdan que Málaga es una provincia estructuralmente vulnerable a los ciclos de sequía y que episodios como el vivido recientemente pueden repetirse. Por ello, insisten en la necesidad de mantener políticas de ahorro, eficiencia y planificación a largo plazo para evitar volver a escenarios críticos.

Tras varios años marcados por la incertidumbre hídrica, los embalses malagueños ofrecen ahora una imagen radicalmente distinta: láminas de agua casi al completo y reservas que devuelven la tranquilidad a la provincia.